miércoles, 10 de marzo de 2010

Armas de muerte, fabricadas en España.




Empezamos el otro día hablando en el viejo molino, por aquello que al menos en el calendario se aproxima ya, de la primavera y las vacaciones de verano. De allí nos fuimos a países a los que nos gustaría conocer y sin darnos cuenta, surgió no sé el qué y al final acabamos hablando de la industria militar y de las exportaciones de armas. Resumiendo, un desastre de mezclas, aunque nos queda la esperanza de que la próxima vez podamos y así nos lo deseamos al final, empezar hablando de playas y terminemos haciéndolo de vacaciones y de los maravillosos tópicos y típicos gustos hispanos (paella incluida).


Pero resulta inevitable no traer a este comentario cuanto allí dijimos sobre la industria bélica española. Los balances de las ventas de armas para matar y material militar, llevadas a cabo desde hace muchos años por todos los gobiernos que hemos tenido en España, han hecho que nos hayamos convertido en una potencia mundial, al tiempo que nuestros gobernantes sen los más cínicos, mentirosos y expertos a la hora de mirar para otro lado cuando nos damos cuenta de la destrucción y la muerte que gracias a las armas “made in Spain” se producen en el Mundo y que jamás ningún gobernante reconocerá que matan de verdad. Nuestras armas nunca mataron a nadie, sólo sirven para usarse en plan de defensa y siempre disparando balas de chicle. Nuestras minas, por citar otro ejemplo, contra seres humanos ni mataron ni nunca dejaron mutilados a nadie, eso sólo lo causaban las fabricadas en otros países.


Ahora, los de este turno, están sumidos como lo estuvieron en similar medida todos los gobernantes que hemos tenido, en los sucesivos gobiernos democráticos, en “alianzas de civilizaciones”; grandilocuente palabra que no sé qué significa. Los agnósticos declarados que ahora les da por “rezar” por la paz mundial junto a un Premio Nobel de la “Paz” que tiene guerras abiertas en muchos lugares del planeta y… ¿Qué decimos de los de anteayer? ¿Qué podemos decir de Aznar? Otro matón, deseando llevarnos a guerras sin sentido. ¿Disfrutarán todos nuestros Srs. Presidentes de Gobierno viendo como seres humanos matan y mueren con armas fabricadas en España? En fin. Había que entrar en guerra porque se estaba amenazado al mundo mundial, como luego “se comprobó” con unos polvitos mágicos de destrucción masiva.


Ahora toca hablar de estos años inmediatos ya que hay abundante documentación caliente todavía; pero esta entrada/comentario hubiera sido idéntica hace 10 años en la época de Aznar o de Suárez de Calvo Sotelo o de González. Todos vendieron armas de destrucción y muerte a quien quiso comprárselas. No hay ningún Presidente de Gobierno de España, que no tenga las manos manchadas de sangre humana por la venta de armas. Sería feliz si alguien pudiera decir y demostrar que miento.


Nuestras ventas han permitido durante 2009 que las exportaciones de armas autorizas por el gobierno hayan alcanzado un aumento en más de un 64% respecto al año 2008.


En 2010 hay armamento militar y armas de muerte españolas con las que se puede morir o matar “legalmente” en:


Portugal

Brasil

Colombia

Marruecos

Alemania

Reino Unido

Italia

Israel

Arabia Saudí

Libia

Pakistán

Ghana

Ecuador

Irán

Angola

Venezuela y en menos cuantía en otros países.


Sin Comentarios.




martes, 9 de marzo de 2010

El Cristo de Burgos, Paco de Lucía e Internet.

Ocurre a veces. Recuerdas un pequeño detalle insignificante, no te lo piensas dos veces, le das una mano de pintura y ¡zas! sin darte cuenta has escrito una entrada que a lo mejor, hasta merece comentarios ajenos, algo de lo que no estoy precisamente sobrado, más bien, diría yo, estoy todo lo contrario. ¿Qué ha ocurrido? Nunca lo sabremos.

Ahora tengo en “fabricación” dos entradas a falta de algunos detalles. He puesto en ellas mucha ilusión y creo que podrán quedar bien, siempre teniendo en cuenta mis limitaciones para estos menesteres de escribir un folio cada poco tiempo y que de vez en cuando, se pueda leer en él algo medianamente interesante.

Uno, el primero que está en el ordenador, es sobre una Hermandad de la Semana Santa Sevillana que procesiona el Miércoles Santo, «Cristo de Burgos» (otro día sería curiosos hablar de los interminables nombres de las Cofradías sevillanas) Es muy emblemática, muy sería, muy recogida y que impresiona verla por las calles de Sevilla. El paso del Cristo es muy austero sin los dorados barrocos que tan poco me gustan. Un par de músicos, un oboe y otro instrumento que ahora no recuerdo y nada más, aunque curiosamente desfila de detrás de otra Hermandad agradablemente musical y ruidosa.

Me faltan unas fotos que no consigo en la Red y el responsable del archivo histórico, muy amablemente, me ha prometido enviarme. En cuanto las reciba lo acabaré de preparar con todo entusiasmo y seguramente lo publicaré por aquí o se quedará en una carpeta olvidado para siempre si después de corregirlo no me convence. Me pasa frecuentemente en los que precisamente no están hechos “sobre la marcha” y han merecido más atención. En fin, cosas mías.

La segunda entrada es sobre una anécdota que ocurrió en una actuación fallida del genial Paco de Lucía en Sevilla. Me la contaron allí, pero me faltan algunos detalles de fechas etc. que pensaba encontrar igualmente en la Red y que en su día, cuando no andaba yo por estos menesteres “blogueros”, les encontré y les leí. Pero eso fue ayer y hoy no hay forma de llegar a ellos de nuevo. O han desparecido o soy cada día más torpe, pero el caso es que busco y busco y no doy con ellos. Así que si sigo en esas condiciones un día me veré obligado a lanzar un SOS de ayuda por éstas páginas a alguna experta buscadora de rastros perdidos.

Y mientras me llegan las fotos y sigo buscando detalles y fechas es el mejor momento del mundo para mandaros un cordial saludo desde el viejo molino.


lunes, 8 de marzo de 2010

«Estoy así, sin ideas sin saber el qué escribir ni decir»



“Seca está mi fuente,

ya no mana agua clara…


Pues sí, cuando este servidor que soy yo, mal de aprendiz de todo; en algún momento de torpe inspiración, me dedicaba al noble arte de intentar unir do
s o más palabras en un bello y romántico casamiento de rima y métrica, se me ocurrió un cuarteto del que solo recuerdo sus dos primeros versos, los cuales acabáis de poder leer.

Y ha sido muy fácil recordarle; estoy así, sin ideas sin saber el qué escribir ni decir. No mana de mi mente ni agua limpia, ni sucia, ni vino. Está seca. Se ha marchado mi escasa y siempre insuficiente inspiración. Se ha ido, como se le fue a Sabina ese montón de cosas cuando le dejaron “tirado”. Tengo la sensación que se lo debe estar pasando tan bien la puñetera, que ni puñetero caso me hace.

¿Qué hago? ¿De qué escribo hoy? Me siento comprometido conmigo mismo a poner un nuevo comentario. Pero no hay forma.

¿Me ayudáis? Podría hablar de mis consabidas aficiones como podría ser poner una foto del Monasterio de Silos y hablar de su claustro o del gregoriano que todos los días se puede escuchar en su iglesia. Pero no, es mucho mejor que entréis en sus páginas y saldréis totalmente satisfechos. ¿Hacerlo de mi paisano El Cid?, creo que su mayor mérito, según cuentan, hay que dárselo por ser el primero en conseguir engañar a un judío-banquero de la época (S.XI) y por eso ya merece todos los honores de la Historia. ¿De Segovia, uno de mis grandes amores? Pues estamos en lo mismo, cientos de páginas hay en la Red, aunque nada es comparable como pasear por sus calles admirando tanta belleza como hay.

¿Os cuento que el equipo de fútbol de mis amores, el de mi pueblo, perdió ayer en tierras gallegas? Pero... ¿A quién puede interesar la vida y milagros de un equipo desconocido para casi todos? Pues eso me digo; a nadie.

¿Hablo del día de la mujer trabajadora? Hay cientos de comentarios por doquier. Está dicho casi todo. Aunque visto lo visto hay que decir que sigue sin haber igualdad, no hay oportunidad, no hay nada, salvo, en muchos casos, el triunfalismo de los y de las de siempre. Pero tampoco ni sería justo ni me siento especialmente crítico para criticar todo lo que veo o mejor dicho, lo que debería ver y no veo. Hay colectivos de mujeres, generalmente personas anónimas que sin buscar jamás protagonismo y haciendo mucho menos ruido que otras que no hacen nada, luchan por sus congéneres desde la honestidad, entrega y eficacia.

Como os estáis dando cuenta, estoy sin ideas, vago de solemnidad y sin la más mínima intención en esforzarme a pensar y escribir. Espero que mañana todo sea diferente y que mis musas regresen al hogar del que nunca debieron marcharse. ¿Volverán como las oscuras golondrinas? Volverán.



viernes, 5 de marzo de 2010

Si para recobrar lo recobrado…



La velada que os comentaba días pasados, en la entrada sobre el poema de Luis Cernuda «Te quiero», acabó espléndidamente poética. Se sucedieron los poesías y se hablaron de muchos poetas, de sus genialidades y de sus obras inmortales.


Al final, nos quedamos todos con la dulce sensación de que nuestra amiga, que con tanto entusiasmo buscó y nos llevó a Cernuda, había preparado, con audaz ingenio femenino, nuestra conversación previa para introducirnos a todos hasta ese mundo maravillosos de los versos, de la rima, de la métrica y tantísimas cosas que hacen que unas palabras se unan a otra y conformen todas una unión bellamente perfecta.


No podía ser de otra forma. ¿Cómo era posible, sin estar pereparado, que de su bolso sacara un folio y rematara la agradable tertulia en el viejo molino, leyéndonos un extraordinario soneto de un poeta que la mayoría desconocíamos? Evidentemente estaba todo pensado y calculado, pero hay que darla las gracias porque nos abrió otra puerta en este mundo maravilloso de las letras.


Al final os invitaré a que leamos todos juntos el soneto que unos días día se escuchó con emoción en el viejo molino restaurado.


Pero ahora, dejadme por favor, que os cuente lo que allí se habló de los «sonetos». Todos coincidimos que es la forma poética más importante, más complicada. En los dos cuartetos hay que contar toda una historia, la que sea; pero hay que ser muy grande para que en tan solo ocho versos sea el poeta capaz de resumir lo que se quiere trasmitir. Luego vendrán los dos tercetos que continuarán la historia pero de un modo diferente. Harán un breve resumen de lo anterior en sus seis versos; nos darán la clave del mensaje del poeta o servirán para ensalzar, dar luz y colorido, el retoque final en definitiva, a los cuartetos.


Todos los grandes han cultivado los sonetos. Me encantan.


Nuevamente, cuando anochecía en el viejo molino, se hizo silencio y Marina, nos leyó...


Si para recobrar lo recobrado…


«Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,


si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.


Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.


Porque después de todo he comprendido
por lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado».


Francisco Luis Bernárdez.



¿No os llama la atención, entre otras muchas virtudes, el ritmo que imprime el poeta en su soneto?


Todos nos conjuramos, aquella tarde noche, para seguir conociendo la obra de este poeta argentino, hijo de españoles que nació en el primer año del pasado siglo XX. Fue periodista en España y se relacionó con figuras como Valle Inclán, Juan Ramón Jiménez o los hermanos Machado.


En su país natal y con otros grandes escritores, encabezados por Borges crearon un grupo literario.


Interesante su vida, pero mucho más su obra. Prometimos no perder su rastro y seguir conociendo al maestro argentino.




jueves, 4 de marzo de 2010

Ocurría en la España de los años 50



En una agradable conversación entre amigas y amigos, sin darte cuenta, a veces se encadenan los recuerdos. Revives situaciones concretas y después sin saber el porqué, vuelven a tu mente otras experiencias que hacía muchísimo no recordabas, pero que siempre habían estado ahí por haberlas vivido directa o indirectamente.

Al final, en nuestra charla nocturna de hace unos días, llegamos a la triste conclusión que hay seres humanos peores que las ratas e historias que repugna hasta contar.

Nos seguía contando, que se la escuchó en propia voz al mismísimo protagonista que con cara de satisfacción, por lo “listo” que había sido la estaba narrando. Hoy muchos años después y mientras nos tomábamos un buen vino, nos seguía relatando que a pesar de sus pocos años supo al instante de la crueldad de unos desalmados que por ganar un poco más de dinero eran capaces de actuar de esa forma indigna, miserable y rastrera, muy habitual en muchos de aquellos “ganadores” de hacía unos pocos años. Se erigían, en amos y señores de los nuevos esclavos necesitados del trabajo y de la comida diaria en aquellos duros años. La película siempre se repetía una y otra vez. El mismo guión para ellos. Primero se enriquecerían de una forma miserable a costa de seres humanos pobres de solemnidad y a renglón seguido pasaban a ser Don fulanitos de tal, hacendados y “ejemplares” empresarios y hombres de bien. Nuestro interlocutor, nos seguía comentando, que una vez poderosos en dinero y prestigio, ya no necesitaban volver a Extremadura o a Andalucía a humillar y robar. Ya habían conseguido su sueño de convertirse en ciudadanos “honrados”

La “historia” debió producirse principios de los años 50. . El negocio de aquellos mal nacidos, consistía en aquellos momentos tan delicados para los de siempre, los pobres; en la compra de lana de colchones, para luego venderla a las empresas textiles.

Salían con un par de camiones desde la zona norte de España. Eran dos hermanos. Cada uno rumbo a Extremadura y en algunas ocasiones a Andalucía. Iban a pueblos y zonas muy castigadas por el hambre y en especial donde había explotaciones de agricultura. Desde primeras horas de la mañana, se situaban en la plaza del pueblo. Poco a poco iban llegando los hombres desde sus casas (perdón por el sarcasmo) a esperar a que viniera el capataz de alguna finca a contratarlos aquel día y siempre por unos sueldos de miseria. Todos se arremolinaban a su alrededor cuando veían aparecer a los escasísimos contratadores. Nos seguía contando, que se les notaba, como desesperadamente intentaban hacerse notar para que se fijaran en ellos y les mandaran subir al camión o carro y salir a trabajar al campo. Sólo unos pocos eran los afortunados; los demás, a rumiar su miseria y volver a sus chozas con las manos vacías y esperar que amaneciera de nuevo por si había más suerte.

Seguía contando, con su sonrisa de “listo”, que no perdían detalle de estas personas desafortunadas quedándose con sus caras. Al día siguiente repetían la operación y si al tercer o cuarto, no habían sido contratados, se acercaban a ellos y se ofrecían para comprarles sus colchones de lana. La pobre gente ante la desesperación y hambre que la familia pasaba, no regateaban, aceptaban con sumisión esclava el precio irrisorio y se los vendían. Unas pocas pesetas (muchas menos si el colchón tenía lana negra mezclada) que estos desalmados se encargaban de multiplicar muchas veces cuando vendían la lana, mientras ellos, los dignos y esclavos braceros, iban a buscar paja para no dormir en el suelo.




martes, 2 de marzo de 2010

Te respondo, Tellagorri




¡Cuánto honor! me hace vuestra merced, que sin haber sido invitado, se ha dignado descender desde su pontifical trono en las vascongadas u otro lugar peninsular, hasta la humilde morada de este burgalés. Pero ¡por favor! ¡qué nadie se asuste, qué no cunda el pánico!, aunque sería comprensible sabiendo como se las gastan, los de su avasalladora casta.


Veo, Tellagorri, que a vuestra merced, por los improperios que por la boca soltáis y con la mano escribís, le ha molestado que os haya identificado con personas de confusa reputación, pero… entendedme, era imposible no hacerlo al veros a diario reflejado en el mágico espejo de Internet.


No sé, si ser comunista es bueno o malo o todo lo contrario; personalmente conozco a militantes que merecen todo mi respeto, como lo merece cualquier persona honesta que esté o no, comprometida con cualquier opción política o humanista. Vuestra merced, debería saber que está muy trasnochado y caduco juzgar a personas por doctrinas o siglas. Sólo lo hacen ya a los que se les ha parado el reloj de los tiempos actuales y se han anclado en un pasado muy lejano. Nadie medianamente inteligente, se cree ya, estar en posesión de la suprema verdad.


Tampoco debe preocuparse, vuestra merced, si me leen pocas personas. Nunca me he alimentado con la vanagloria del aplauso, halago y palmada por la espalda, como parece que alguno necesita. Lo he dejado muy claro muchas veces; soy mi más crítico y admirado lector, porque escribo por encima de todo para mi, para aprender y mejorar y por supuesto, si alguien quiere acompañarme, es bien recibida su compañía.


Voy terminando. Quiero señalar a vuestra merced, que no esperaba conseguir ninguna distinción en estos lugares, pero las “lindeza” que me ha dedicado, me han confirmado, una vez superado mi primitivo error con usted, que estoy en el buen camino y a años luz de las doctrinas de su catecismo que desde su púlpito predica a modo y semejanza del ínclito Padre Astete.


No puedo perder más el tiempo con vuestra merced. Pongo el punto final, no sin antes desearle, que su dios le conserve la vida muchos años.

Fernando.

lunes, 1 de marzo de 2010

Mi amigo Antonio y Coria del Río (Sevilla)



Hace unos pocos días estuve hablando con mi amigo, Antonio, de Coria del Río (Sevilla). Estaba yo un poco preocupado por las noticias del desbordamiento del Guadalquivir y la incertidumbre que tenía al no saber si vive cerca del río y en ese caso hubiera tenido necesidad de desalojar, junto con su familia, su vivienda. Afortunadamente me comentó que su casa está en alto, lejos del río y que se encontraban todos sin novedad.

A Antonio le conozco del trabajo. Trabaja en el mismo polígono donde lo hacía yo en Sevilla y coincidíamos muchos días a la hora de la comida. Fuimos haciendo muy buena amistad, es una persona muy integra y buena. Un andaluz de bien, una persona leal de los pies a la cabeza y del que me siento orgulloso de ser su amigo.

Hace algo más de un año lo pasó un poco mal con problemas de salud, pero se recuperó felizmente y está otra vez al volante del camión haciendo su trabajo.

De vez en cuando nos llamamos, nos contamos nuestras cosas, sus sufrimientos como buen bético sufridor que es, aunque hoy espero esté feliz con el triunfo de su equipo en la tarde ayer en Cartagena. Me prometió que enseguida recibiré toda la información de la Feria de Abril que imprime un amigo suyo en Coria y que me envía todos los años. No falla nunca.

Alguna graciosa anécdota tenemos juntos. A los mediodías después del almuerzo, solíamos ir algunas veces de compras a un Carrefour cercano y tanto ir y venir durante tanto tiempo alguna aventura nos ocurrió que recordamos con simpatía. Confieso que hubo una divertida y seguro que no la ha olvidado. Fue un encuentro “casual”, en el aparcamiento de la gran superficie con una espectacular amiga mía. Fue un día que estábamos de compras, en compañía de otro buen amigo, “El Fini”.

Un domingo que iba camino de La Puebla me acerqué hasta Coria y quedamos en vernos. Estuvimos tomando café, me enseñó la zona donde se instala la Feria, muy próxima al río, creo que al campo de fútbol también está allí y dos cosas más que me llamaron poderosamente la atención. Una, la plataforma, tipo barcaza, que enlaza una orilla con otra del Guadalquivir y que es un espectáculo presenciar, como así hice un poco más tarde, cuando pasan con sus carruajes llenos de luz y color, los peregrinos, camino del Rocío. Es una visión única, bellísima, ver allí a la “Sin pecado” desembarcar en Coria, rodeada de cientos de peregrinas y peregrinos de toda Andalucía, ataviados con sus trajes rocieros, ver igualmente los carruajes, tractores y carretas junto a los jinetes a caballos. Precioso. Por la noche se quedan a dormir en los pinares de Coria donde Antonio siempre me invitaba a que fuera y lo confieso con pesar, nunca pude ir. Noches de alegría, jolgorio, algarabía, fantasía. Había que celebrar que faltaba ya muy poco para llegar a la Aldea y rendir homenaje a la Reina de las Marismas.

En varias ocasiones estuve allí y a pesar de mis nulas creencias religiosas, visité la ermita, pero siempre sin coincidir con la fiesta del Rocío. Me agobian las multitudes y los fanatismos religiosos que allí se viven.

La segunda de las cosas que llama la atención del pueblo de Antonio, está en mismo paseo junto al río y es la estatua de un samurai. La historia es muy curiosa. Cuentan que…

Allá por el siglo XVII arribaron…(Permitidme mejor, que os copie la información que facilita el Ayuntamiento de Coria. Lo describen muchísimo mejor que lo pudiera hacer yo)

«En 1614 arribaron a las orillas del Guadalquivir una embajada japonesa bajo el mando del samurai HASEKURA TSUNENAGA. Su misión era la de visitar al rey Felipe III y al Papa Paulo V, pero antes de llegar a Madrid, debían de resolver algunos asuntos en Sevilla, ya que todo el negocio relacionado con la Indias Occidentales (América) se gestionaba en la Casa de la Contratación y el Consejo de Indias, ambos instalados en la capital hispalense.

En aquella época Coria era el antepuerto de Sevilla. Los barcos que navegaban por las aguas de nuestro río, debían de pagar un canon antes de llegar a Sevilla. Según un testigo presencial de la época, el médico italiano Scipion Amati ocurrió lo siguiente: “Al poco de salir de Coria, la embajada japonesa pudo contemplar cómo se le unía mucha gente que durante seis millas les acompañó hasta Sevilla, aumentando en gran número hasta acercarse a Triana, hasta el punto de que le impedían el paso. Tras cruzar el puente de barcas les esperaban los más altos dignatarios y nobles de la ciudad, quienes escoltaron hasta el Alcázar al extraño séquito vestido a la usanza japonesa y con rosario al cuello, entre los aplausos y vítores de la gente que se agolpaba en las calles”.

Tras resolver sus asuntos y ser recibidos por el Rey y el Papa, la embajada japonesa partió de Sevilla en 1620, pero algunos de los componentes de la expedición decidieron quedarse en estas tierras, así que Coria del Río fue uno de los lugares de acogida de estos nuevos vecinos. Las primeras noticias en torno al sello que esta comunidad dejó en este municipio aparecieron a mediados del Siglo XVII en el registro bautismal de la Parroquia de Santa María de la Estrella, donde se encontró la partida bautismal de un niño que llevaba el apellido Japón, hijo de uno de los japoneses de la expedición de Hasekura. En la actualidad son más de 600 los corianos y corianas que poseen este apellido»

Anonio, por si alguna vez me lees. UN FUERTE ABRAZO!