viernes, 4 de marzo de 2011

Mis cosas.


Jamás podré entender y sobe todo aceptar, los motivos por los que estoy en este mundo. No fui consultado para venir a él y eso es la mayor injusticia que se cometió conmigo. Nadie tenía derecho a presuponer que yo quería nacer o vivir en este mundo. No hay cosa más absurda que la vida y soy muy consciente de lo que digo. Desde el mismo instante que nacemos nos queda ya un segundo menos para llegar a la muerte. La vida es una “cuenta atrás” a la que nos aferramos todos para que ese fatal desenlace nunca se produzca y que se ha de producir. Insisto, es absurdo nacer para morir y saber que cada amanecer hay que restarlo, es un día menos de vida en nuestro mortal caminar.

Con esta filosofía, entenderéis que hay muchas cosas que no entiendo ni acepto. No acepto ni entiendo a la enfermedad, ni a los dolores, ni nada que signifique una merma de lo que yo considero que debería ser nuestro paso por este mundo.

Dicho esto y mientras más o menos esté en buen estado de salud, mi solidaridad con los enfermos es total y absoluta. Lo soy con la desconocida persona que vive en una chabola, con un joven lleno de vida o con una política/o, por poner otro ejemplo, al que hoy le han diagnosticado un tumor maligno. Mi solidaridad es total con todos ellos y no pongo a nadie en estado preferente, todos somos y que nadie olvide que tener dineros o incluso poder es un mero atributo que de nada le servirá a nadie en su último viaje.

Es normal que sean noticias, casos como la de una Presidenta de Comunidad o de otra política Navarra o como lo fue en su día, el del alcalde Bilbao u otro político catalán que tuvieron la fortuna de vencer al terrible cáncer. Todos ellos, en especial los primeros merecen tener toda la suerte del mundo y vencer su enfermedad, pero con el mismo sentimiento les deseo lo mismo, a la señora que vive en la chabola en cualquier gran ciudad o al joven lleno de vida que hoy se ha derrumbado al saberse enfermo grave.

Pero en estos temas, hay algo que jamás como persona podría perdonar y es que los primeros, los políticos, hubieran tenido el más mínimo privilegio que sus desconocidos compañeros de enfermedad. Me repugnaría que la media de días de espera para una intervención quirúrgica u otra actuación médica; unos hayan visto obligados a cumplir los días escrupulosamente asignados en la sanidad pública y otros, por razón de su cargo o poder, se hayan saltado autorizados por las autoridades sanitarias, todos los protocolos y al día siguiente hayan sido intervenidos. Hablando en plata, me repugnaría que la señora de la chabola hubiera tenido que esperar para operarse del tumor en su pecho y Esperanza Aguirre o cualquier otra/o político/a, no hubieran pasado por el calvario de una lista de espera. Sería totalmente injusto.

Lo mismo me ocurre si es que algunos de ellos han tenido algún trato de favor en los hospitales públicos y ha dispuesto de habitaciones privilegiadas. No se puede construir hospitales con un criterio de que lo que vale para los demás, para mí, llegado el caso de necesitarlo, no me sirve porque como soy la o el que mando, quiero trato especial. Apelo y hago referencia a las plantas “especiales” que todos los hospitales tienen para enfermos “ilustres” o ilustrados. ¿Por qué los políticos deben gozar de prebendas en los hospitales? Jamás y perdonar mi reiteración, no llegaré a entender. ¿No son acaso nuestros servidores a los que por cierto pagamos muy bien? Y si el tema es que por motivos mediáticos o de otra índole no pueden compartir habitación con nadie, me ocurre a mi lo mismo, no me gusta para nada tener compañeros enfermos a mi lado en cualquier hospital público y exijo y debería ser ya norma de obligado cumplimiento, que todos los hospitales públicos TODOS, deberían tener todas las habitaciones individuales y con baño completo incorporado, porque, pese a quien pese no soy menos absolutamente en nada respecto a Esperanza Aguirre o cualquier otro político.

Ni que decir tiene que deseo a la señora de la chabola, a Esperanza Aguirre y a los miles de ciudadanos que lo están pasando mal, su total y pronta mejoría.

Termino. He mencionado demasiado a la presidenta de la Comunidad de Madrid, por aquello que ahora es noticia su enfermedad. Este comentario aunque he personalizado en exceso en ella, va dirigido a cualquier político del partido que sea, incluido Juan Carlos y su familial; por disfrutar todos ellos de privilegios y tratos especiales en la sanidad pública muy diferentes a los que recibimos el resto de ciudadanos contribuyentes.

Es lo que opino y como habitualmente digo, el que piense lo contario también tendrá mi respeto.


8 comentarios:

KOKYCID dijo...

A nivel teórico estoy completamente de acuerdo contigo Alvaro. Pero la práctica, ya se sabe... ¡es otra cosa!. ¿Quién no se ha beneficiado de tener un amigo medico, o enfermera? Pasa igual cuando conoces a la de Zara y te "reserva" una prenda para el día de las rebajas, o cuando te avisan en "primicia" de la salida a la venta de las entradas de PynkFloyd porque el de la sala de conciertos es tu primo.
No es justo, pero es normal y lógico (en este mundo tan poco "ideal") que pasen el tipo de cosas que mencionas. Pasaron, pasan y pasarán. Y por mucho que nos duela la pelicula de la bicicleta el tomate y elpaseo la hacen con Maragall y no con la de la chabola.
Insisto en que qué lo comprenda, no significa que este de acuerdo. Un saludo.

Álvaro Tilo dijo...

Es evidente que escandalosamente, en mi opinión, se dan y se seguirán dando estas "cosas", pero claro, tampoco es lo mismo que te reserven una prenda en Zara a que te salten de la lista de espera, por ser quien eres, en una operación de un cáncer y eso lamentablemente se está produciendo.

Los políticos en general, son tan inmorales que aceptan esos privilegios y lo realmente malo y peligroso es que los ciudadanos lo aceptemos y juzguemos como "algo normal"

Un cordial saludo, Koky.

D.F. dijo...

Alvaro, supongo que no creerás que la intervención a un cargo político sigue los mismos derroteros que para los comunes mortales... En Castilla y Leon, los altos cargos tienen seguro médico privado, que eso si, pagamos todos.

María dijo...

Verás ÁLVARO,

tu comienzo de entrada aunque sentida y por eso respetadísima me ha dado un poco de pena, a nadie nos preguntan si deseamos o no venir a este mundo, pero el mero hecho de que suceda es un privilegio que me temo pocas veces valoramos en la medida en la que creo lo deberíamos hacer.

Efectivamente, la vida comienza y termina, pero lo importante no es hacia donde transcurre el camino de la vida mientras dura, si no lo que hacemos durante ese camino.

Como suele decirse y a mi me encanta lo importante no es si ganas o si pierdes, lo importante es disfrutar la partida y todo lo que durante ella consigues que disfruten los demás contigo.

Así que ... ¡¡ya puedes olvidarte de este planteamiento tan luctuoso de la vida, porque no pienso dejarte!! :-)

Comprendo como KOKY, tu repulsa a las tratos de favor, que te reveles contra ellos y que te enfermen, pero efectivamente nos guste o no, todo en la vida son privilegios más o menos legítimos, disculpables o no.

Vivimos en un mundo en el que hasta te diría que son inevitables, no es justo, pero es así.

Frente al dolor y a la muerte todos somos iguales, frente a como paliarlo y postergarlo, desgraciadamente no.

Efectivamente lo deseable es que la Sra de la chabola, como cualqueira tuviera los mejores médicos, los mejores servicios y lo mejor del mundo, pero no es así. El mero hecho de donde naces ya condiciona tus derechos, tú disfrutas de unos privilegios que son impensables para un habitante en una chabola de Ruanda y ¿ya ves? ¿qué méritos hemos hecho tú o yo frente a él? ninguno, puro azar... La vida, es puro azar ÁLVARO, no te disgustes por ello.

Sólo deseo de corazón que ni tú, ni ninguno de los tuyos, sufra ninguna de esas terribles enfermedades y si fuera así, que tengas todo lo mejor del mundo para evitarte/os el mayor sufrimiento posible.


Muchos besos ÁLVARO y muy feliz finde con o sin disfraz:-)

Álvaro Tilo dijo...

Pues todavía me lo pones peor Temujin. Los políticos son los artífices de nuestra sanidad y hospitales y encima no se fían de ella ni de sus médicos y además, los muy cabrones nos hacen pagarles medicina privada que supuestamente, según nos venden, es peor que la que ellos nos ofrecen. Todo un tinglado indecente. Son unos golfos, no se libra ni uno. Insisto lo que vengo diciendo desde hace muchos tiempo: Me repugna esta despreciable casta.

Un cordial saludo.

Álvaro Tilo dijo...

Hola María, gracias por tu visita.

El primer párrafo de tu comentario, daría para un debate muy amplio y algún día a lo mejor podemos dedicarle algo de tiempo.

He expuesto una realidad que admite miles de comentarios de todos los signos. Pero me temo, al menos así lo creo, que solamente nos vale nuestra propia experiencia, aunque oigamos y veamos otras ajenas llenas de buena voluntad. Cada uno de nosotros, somos un mundo tan diferente…Pero no pongas en duda que agradezco tus cariñosas palabras.

Yo sé que por el mero hecho de haber nacido donde lo he hecho tengo unos privilegios que quisieran tener muchas otras personas y eso no hace, en mi opinión, mas que ratificar cuanto he escrito antes.

Yo (permíteme que me ponga en el indebido primer lugar) y los míos, sabemos que vamos a sufrir esas u otras parecidas enfermedades, es necesario que así ocurra porque es menester que llegado un momento concreto tengamos que morirnos y lo único que espero que alguien sepa mitigar nuestros dolores producidos por al enfermedad porque todavía sería mucho más cruel si tuviéramos que padecerlos.

¿Y por qué, María, tengo que aceptar y asumir que haya personas privilegiadas por el mero hecho de una condición social o política si que acuden a los mismos centros donde acudo yo, como es el caso de Esperanza Aguirre? Si acuden a la medicina privada ¡allá ellos! pero si van a la pública, no puede otorgarles el más mínimo privilegio y si ellos lo consiente, son unos despreciables.

Me temo que el tema de hoy, es muy delicado.

Buen fin de semana o lo que queda de él.

Un cordial saludo. Un beso.

Merino dijo...

El diario "PUBLICO" del viernes 4, tiene un , creo interesante artículo de J. Luis de Zárraga que titula Izquierda = Solidaridad. habla de la transformación de la fraternidad en solidaridad, la evolución de la sociedad, fracaso comunista o su derrota, y la renuncia de muchos socialistas a la solidaridad, desgraciadamente. Dice, la libertad es una consecuencia política de la igualdad, debemos caminar hacia el bien común, oponiéndonos a las castas sociales. Creo que estamos próximos a un cambio más armónico y esperanzador en la dirección que este viaje vital conlleva. No tengo que perder mi sentido para volver a contemplar la luz, jazmines, azahar y vida que nos regala Sevilla. Haberte conocido en tu blog, me merece la pena haber llegado a este mundo de lucha y desigualdad. Gracias también a Maria, por esa animosidad que irradia, y a Koki, por estar pisando bien el suelo real. Un muy cordial abrazo.

Álvaro Tilo dijo...

Hola, Merino: Complicado fin de semana que ha hecho que hasta esta tarde de lunes no haya podido entrar en mi ordenador.

Gracias por tu vista.

No comparte del todo lo que nos comentas del artículo de J.L. Zárraga, sobre que la necesariamente se pueda titular. Izquierda= solidaridad. Todo sería más sencillo si creyera en los grandilocuentes conceptos a los jamás he entendido se puedan o deban asociar a doctrinas o comportamientos políticos. No hay nada, en mi opinión, que sea patrimonio ni de los pueblos y muchísimos menos de los componentes de una casta política. Exclusivamente, todo es, patrimonio de las personas individuales.

El sábado hablaba con una entrañable amiga, tertuliana del viejo molino y me anunciaba con alegría que el mes próximo iba a ir acompañada de su madre a Sevilla. Estuvimos mucho rato hablando de las mil cosas que esta ciudad siempre entrega a los que la visitan o viven en ella; por eso entiendo que no puedas distraerte en nada para así poder vivir con intensidad lo que Sevilla ofrece, que es todo y todavía un poco más si es primavera.

Valoras en exceso mi blog, soy una persona, que a veces consigo ser normalito y poco más. A veces me planteo que tampoco sé a donde puede llegar el interés por lo que escribo. Pero, tampoco soy tan perfecto como para no agradecer tus agradables palabras que tanto me honran. ¿El éxito de mi cuaderno, no tanto por el número que participáis como por la calidad humana de todos los que por aquí escriben? Ese es prestidamente mi mayor orgullo y satisfacción: la calidad humana muy grande y muy importante de cuantos por aquí queréis visitarme y dejar vuestros comentarios. Vosotros todos, sí sois los mejores.

Un cordial saludo.