martes, 8 de marzo de 2011

¿Quién? ¿Quién lo sabe?


Siempre estaré en contra de la guerra y mucho más todavía de que terceros países se inmiscuyan en esa barbarie que nunca se sabe como termina. Puede que en algunos casos pudiera tener una justificación pero me cuesta muchísimo aceptar este principio. Lo siento, como es natural, por las inocentes víctimas del fanatismo de los asesinos causantes de tal monstruosidad.

Estuve en primera línea de la protesta del «NO» a la guerra en Iraq. Estuve desmarcado, como podéis suponer, de las campañas oficiales de los interesados partidos. Participé en varias manifestaciones, algunas de ellas multitudinarias, pero siempre con mi pegatina que yo mismo me había hecho en exclusiva y totalmente desmarcado del oportunismo político o sindical que tanto abundó aquellos días.

Me temo que estamos en víspera de más de lo mismo. Otra vez se va a cambiar sangre humana por petróleo y el protagonismo lo van a tener los de siempre; léase el esperpéntico Premio Nobel de la Paz, Obama, y demás títeres que a su alrededor danzan como lastimeros perros falderos; léase igualmente presidentes de gobiernos europeos incluidos el nuestro, Zapatero, por aquello de seguir siendo la majadera marioneta que es. Este insensato, como anteriormente hizo el no menos cretino y matón Aznar, se volverá a subir al carro de la violencia, de la muerte y justificará su ansiada participación en una acción militar que no solucionará ningún problema y creará otros muchos, como ocurrió en Iraq. Están deseando sacar los ojos a Gadafi, otrora bien recibido con honores en todos los países europeos; hasta de la mano iba cogido con Zapatero bajo la eterna y falsa sonrisa de la ministra Jiménez. Me temo y ¡ojalá! me equivoque que entrar en guerra, por supuesto, en «MISIONES HUMANITARIAS», nos dirá la Chacón, está decidido.

¿Qué ocurrirá el día después? Está claro, no solucionarán nada, absolutamente nada, como ocurre en Afganistán o en Iraq pero el petróleo y la reconstrucción gestionados por los de siempre; USA, Reino Unido y algún otro gobierno europeo (jamás España) volverá a llenar las arcas de estos poderosos y el peligro del fanatismo islamita, se convertirá en la más peligrosa realidad.

Por un instante hacer un ejercicio de fantasía. Si Gadafi hubiera muerte por causa natural a principios de año; allí, en Trípoli, hubieran estado en su entierro todos los lideres occidentales. Allí hubiera ido el simple e inmaduro príncipe de Asturias y su asturiana, hubiera estado Zapatero y el gabacho y el alemán y el inglés y hasta puede que el Obama o su segundo. TODOS, hubieran ido a Libia a rendir tributo al fallecido. ¿Qué ha ocurrido ahora? ¿Quién esta detrás de este sinsentido? ¿Por qué de repente todas las acciones de protesta han cesado en todo el mundo árabe? ¿Quién está moviendo los hilos de esta alucinante situación? ¿Quién? ¿Quién lo sabe?



viernes, 4 de marzo de 2011

Mis cosas.


Jamás podré entender y sobe todo aceptar, los motivos por los que estoy en este mundo. No fui consultado para venir a él y eso es la mayor injusticia que se cometió conmigo. Nadie tenía derecho a presuponer que yo quería nacer o vivir en este mundo. No hay cosa más absurda que la vida y soy muy consciente de lo que digo. Desde el mismo instante que nacemos nos queda ya un segundo menos para llegar a la muerte. La vida es una “cuenta atrás” a la que nos aferramos todos para que ese fatal desenlace nunca se produzca y que se ha de producir. Insisto, es absurdo nacer para morir y saber que cada amanecer hay que restarlo, es un día menos de vida en nuestro mortal caminar.

Con esta filosofía, entenderéis que hay muchas cosas que no entiendo ni acepto. No acepto ni entiendo a la enfermedad, ni a los dolores, ni nada que signifique una merma de lo que yo considero que debería ser nuestro paso por este mundo.

Dicho esto y mientras más o menos esté en buen estado de salud, mi solidaridad con los enfermos es total y absoluta. Lo soy con la desconocida persona que vive en una chabola, con un joven lleno de vida o con una política/o, por poner otro ejemplo, al que hoy le han diagnosticado un tumor maligno. Mi solidaridad es total con todos ellos y no pongo a nadie en estado preferente, todos somos y que nadie olvide que tener dineros o incluso poder es un mero atributo que de nada le servirá a nadie en su último viaje.

Es normal que sean noticias, casos como la de una Presidenta de Comunidad o de otra política Navarra o como lo fue en su día, el del alcalde Bilbao u otro político catalán que tuvieron la fortuna de vencer al terrible cáncer. Todos ellos, en especial los primeros merecen tener toda la suerte del mundo y vencer su enfermedad, pero con el mismo sentimiento les deseo lo mismo, a la señora que vive en la chabola en cualquier gran ciudad o al joven lleno de vida que hoy se ha derrumbado al saberse enfermo grave.

Pero en estos temas, hay algo que jamás como persona podría perdonar y es que los primeros, los políticos, hubieran tenido el más mínimo privilegio que sus desconocidos compañeros de enfermedad. Me repugnaría que la media de días de espera para una intervención quirúrgica u otra actuación médica; unos hayan visto obligados a cumplir los días escrupulosamente asignados en la sanidad pública y otros, por razón de su cargo o poder, se hayan saltado autorizados por las autoridades sanitarias, todos los protocolos y al día siguiente hayan sido intervenidos. Hablando en plata, me repugnaría que la señora de la chabola hubiera tenido que esperar para operarse del tumor en su pecho y Esperanza Aguirre o cualquier otra/o político/a, no hubieran pasado por el calvario de una lista de espera. Sería totalmente injusto.

Lo mismo me ocurre si es que algunos de ellos han tenido algún trato de favor en los hospitales públicos y ha dispuesto de habitaciones privilegiadas. No se puede construir hospitales con un criterio de que lo que vale para los demás, para mí, llegado el caso de necesitarlo, no me sirve porque como soy la o el que mando, quiero trato especial. Apelo y hago referencia a las plantas “especiales” que todos los hospitales tienen para enfermos “ilustres” o ilustrados. ¿Por qué los políticos deben gozar de prebendas en los hospitales? Jamás y perdonar mi reiteración, no llegaré a entender. ¿No son acaso nuestros servidores a los que por cierto pagamos muy bien? Y si el tema es que por motivos mediáticos o de otra índole no pueden compartir habitación con nadie, me ocurre a mi lo mismo, no me gusta para nada tener compañeros enfermos a mi lado en cualquier hospital público y exijo y debería ser ya norma de obligado cumplimiento, que todos los hospitales públicos TODOS, deberían tener todas las habitaciones individuales y con baño completo incorporado, porque, pese a quien pese no soy menos absolutamente en nada respecto a Esperanza Aguirre o cualquier otro político.

Ni que decir tiene que deseo a la señora de la chabola, a Esperanza Aguirre y a los miles de ciudadanos que lo están pasando mal, su total y pronta mejoría.

Termino. He mencionado demasiado a la presidenta de la Comunidad de Madrid, por aquello que ahora es noticia su enfermedad. Este comentario aunque he personalizado en exceso en ella, va dirigido a cualquier político del partido que sea, incluido Juan Carlos y su familial; por disfrutar todos ellos de privilegios y tratos especiales en la sanidad pública muy diferentes a los que recibimos el resto de ciudadanos contribuyentes.

Es lo que opino y como habitualmente digo, el que piense lo contario también tendrá mi respeto.


jueves, 3 de marzo de 2011

Me temo que son, con perdón: UNOS GILIPOLLAS.


Hoy nuevamente les he vuelto a “pillar” y van..., no sé cuántas veces.

Los niños tienen dos escuelas que van a ser determinantes en su educación y resto de su vida. La primera, la fundamental, la más importante es la propia familia, sus padres, hermanos y resto que la componen. Allí aprenderá por encima de todo y el ejemplo que reciban será determinante en su vida, jamás le olvidarán muchas de las cosas que siendo niños les enseñarony vivieron de sus padres. El segundado lugar es la escuela del saber, allí abnegados profesores, le enseñarán la lección más importante que recibirán en su vida que no es otra que saber leer, escribir, sumar… y luego seguirán aprendiendo más y más, porque nunca se acaba de aprender del todo, siempre hay algo más para saber.

En el propio colegio, normalmente, los profesores también se preocuparán de inculcarles desde pequeños disciplina tan imprescindible en la vida y descubrirán el maravilloso mundo de la amistad. Allí harán sus primeros amigos y amigos, allí jugarán con ellos y se enfadarán de vez en cuando que también es saludable que así ocurra. Pero la mayor torpeza que pudieran cometer unos padres es hacer una presión y control sobre los niños y no dejar que se desenvuelvan por ellos solos como lo que son, niños. Necesitan desde muy pequeños y a fe que lo consiguen, disfrutar en sus juegos, en sus ratos de ocio, siempre lógicamente que estén en consonancia con unas reglas elementales de convivencia que desde pequeños deben cumplir y que se dan en la inmensa mayoría de los casos. La libertad, sin acoso en sus momentos concretos en sus inocentes juegos, también es un derecho que tienen.

¿A quién he vuelto a “pillar” hoy?

Ahora tengo más tiempo que en otras épocas y paseo mucho más. Me marco unas rutas alternativas y todos los días procuro cumplir con esos paseantes objetivos. Una de ellas me lleva a pasar delante de una escuela pública que tiene el patio del colegio junto a la calle por donde camino y desde se ve a los pequeños y pequeñas, jugar y divertirse durante el recreo. Nuestros horarios, siempre que cumplo el mío, coinciden y allí disfruto mientras camino al ver a cientos de niños pequeños en esos momentos de alegría y de juegos.

Pero me tienen hasta el gorro, un padre y dos madres (¿es que no tendrán otra cosa que hacer?) se pasan todo el recreo con sus hijos hablando a través de la valla de separación mientras el resto de los niños juegan. Cualquier día voy a entrar en el colegio y les voy a denunciar al director para que los profesores impidan a los niños sufrir ese absurdo acoso en horas de recreo de los propios padres. Me parece que les están haciendo un flaco favor al estar tan pendientes de ellos, al impedirles que jueguen con sus amigos y creo de verdad que les están perjudicando. Estos padres y madres, merecen toda mi propuesta y cualquier día, insisto, creo que me voy a “chivar” a una profesora que suelo ver al fondo del patio que no se da cuenta de estas situaciones. Claro que si se hace la valiente, a lo peor se las tiene que ver con esas esperpénticas asociaciones de padres de alumnos. Y pasarlo mal. En fin, al menos así lo entiendo y quien opine lo contrario seguramente también tendrá sus razones que aceptaré de muy mala leche y que jamás podré compartir.

¡Coño! Me he vuelto a cabrear escribiendo este comentario, al recordar mi paseo matutino y recordar a estos tres absurdos padres que veo y a los otros miles que no veo y que con toda seguridad hacen lo mismo todos los días. ¡SON UNOS GILIPOLLAS!



viernes, 25 de febrero de 2011

Alberti

Burgos, nuestra tierra, juega un papel muy importante en la vida de Rafael Alberti, aquí se publicaron sus primeros poemas y aquí acrecenta ese fervor mariano al que nunca renunció y que heredó de su madre.

Aquí, en la vieja Castilla, en nuestra provincia, en Silos; en una de sus visitas Alberti pasa por el Monasterio de Santo Domingo, donde hace amistad con fray Justo Pérez de Urbel, inisgne historiador burgalés. Allí recita a los monjes los tres sonetos de su “Triduo de alba”, y el Abad queda tan impresionado que, haciendo uso de una antigua potestad, concede ciento cincuenta días de indulgencia a todo aquel que los leyera o recitara con devoción. Fijaros lo que llegó a decir de este “triduo” el insigne Dámaso Alonso: “Yo que los sé de memoria, los he dicho tantas veces, que de indulgencias me he debido ganar por lo menos varios años: no dejarán de venirme bien.”

Sorprende a muchas personas, su devoción mariana. Todavía tiemblan las viejas paredes del edificio donde una Semana Santa en Sevilla a finales de los años 70 y en pleno congreso de los comunistas andaluces, sube al estrado Rafael Alberti y en unos extraordinarios versos se ofrece como costalero a la Virgen del Baratillo de la capital andaluza al tiempo que le llama “Camarada” a La Macarena de Sevilla.

No puedo por menos que repetir lo que ya dije una ocasión de él: Es genial hasta cuando no lo quiere serlo.

Pero es el mismo Alberti, cuando desde su exilio ve como en nuestra tierra se condenaba a muerte en 1970 y es entonces cuando escribe uno de sus poemas más escalofriantes mientras, según sus propias palabras, pensaba en las madres de esos seis jóvenes condenados a la pena capital por Franco en el “Proceso de Burgos”.

La rápida difusión del poema y el tono amenazante, hizo que llegara una copia a manos del entonces ministro, Alfredo Sánchez Bella, quien, según cuentan, se la leyó a Franco en pleno Consejo de Ministros.

CONDENA

Para: Izko, Uriarte, Larena, Gorostidi,

Onaindia, Dorronsoro. Condenados a muerte en el «Proceso de Burgos»


Si los condenas a muerte,

si los matas,

ellos serán los seis clavos

de tu caja,

los seis clavos de tu vida,

los últimos, si los matas.

Ellos serán los seis clavos,

los últimos de esa España,

que sólo sabe de muerte,

triste España

que sólo existe en el mundo

cuando de la muerte habla,

cuando sólo

por ti la mano levanta

para matar, pues la muerte

es la vida de esa España.

Pero los mates o no,

tu muerte esta ya cercana.

Ya estás muerto, muerto, muerto

ya en la tapa

de tu ataúd hay seis clavos

que la clavan,

que para siempre la clavan.


Aquellos condenados a muerte, fueron indultados; fueron los últimos indultados. Pocos años más tarde no tuvieron el mismo final, otros cinco jóvenes.

Ya sólo nos queda el imborrable recuerdo del maestro, ya nunca más volverá a recorrer toda nuestra provincia, ni nadie como él sabrá volver a escribir aquellos deliciosos versos, que un día ya muy lejano, allá por 1925…

PEÑARANDA DE DUERO

¿Por qué me miras tan serio,
carretero?

Tienes cuatro mulas tordas,
un caballo delantero,
un carro de ruedas verdes,
y la carretera toda
para ti,

carretero.

¿Qué más quieres?


Termino haciendo referencia a nuestro querido amigo, Atapuerqués; es un gran conocedor de su obra y de la vinculación burgalesa del maestro Alberti. Por él conocí momentos de su vida que desconocía.


martes, 22 de febrero de 2011

Recuerdos de Sevilla. Carta a mi amigo Nicolás


Tuvo que ser, querido Nicolás, una noche de verano de hace bastantes años, no sé, ni importa la fecha exacta. Era en el bar debajo de tu casa y muy próximo a la mía. No nos conocíamos de nada, yo acaba de llegar a Sevilla y estaba muy despistado. Eran de esas noches primerizas en las que junto a una copa de vino, uno va haciendo el resumen del día sin más y empieza ya a pensar en el día siguiente y en la aventura sevillana en la que me había embarcado.

Un poco alejado de donde yo estaba, es cierto que me fijé y no sé el motivo, en un señor, bien “plantao” que ya no recuerdo si leía o miraba la TV. El estaba solo en aquellos momentos y yo más que la una, total ¿recuerdas Nicolás? Me dijiste algo, no sé el qué, pero nos dio pie a iniciar una conversación sobre mil y un tema más.

No me enteré mucho de lo que me decías, lo confieso, no tenía entonces el oído preparado todavía para entender bien el andaluz que con gracejo practicas. Creo que ya te conté, pero cuando por la noche cuando llamé a mi casa comenté que había conocido a una persona muy agradable y que creía era ingeniero de caminos y al final resultó que eras farmacéutico y el ingeniero era tu sobrino del que también me hablaste. Torpeza auditiva se llama eso. Pura anécdota.

Nos fuimos viendo más días y fue agrandando nuestra amistad, me fuiste presentando a tus amigos y mi círculo de ensanchó, porque he de confesar que todas las personas que conozco en Sevilla, salvo las del trabajo y entre las cuales tengo también entrañables amigos, las conocí por ti.

Fuiste generoso en tu amistad, sincero, me ofreciste lo tuyo como mío y hoy podemos los dos con orgullo decirnos que somos entrañables amigos.

Pero sería injusto no reconocer que detrás de ti, mejor dicho a tu lado, hay una gran mujer que también me brindó su amistad a la que admiro y respeto profundamente. Gracias por todo, Concha.

Pero… alguna vez y más de una también, sonaron bastos en nuestra amistad y nos enfadamos ¿recuerdas? pero al día siguiente nos buscábamos para sin decirnos nada, no hacía falta, todo volviera a ser como antes.

Pero toda buena amistad también tiene su lado negativo y la verdad que la padecí, sufrí y sufro con resignación franciscana, Nicolás eres: ¡SEVILLISTA! Te pierdes a diario el sentir con el orgullo, Nicolás, lo que supone una de las cosas más importantes que se pueden ser en esta vida, que no es otra que ser: ¡BETICO!, amar y sentir al Real Betis, orgullo de Sevilla. Hasta la Macarena y no digamos Jesús del Gran Poder, Señor de Sevilla, son béticos y tú…sevillista. Qué lo vamos hacer, la amistad está por encima de estas cosas. Llevo como puedo, esa pesada cruz a pesar de la distancia que ahora separan nuestros destinos, pero que a muy a menudo se unen de nuevo en nuestras agradables conversaciones vía teléfono.

No se me olvida, no, el día que me “cazaste” en la Catedral de Sevilla “oyendo misa” (yo, que voy por ahí diciendo que soy ateo) en la fiesta de San Fernando, el patrono. Otro día lo cuento, otro día te vuelvo a escribir y seguimos hablando y así seguiremos recordando nuestras, amenas y entrañables tertulias nocturnas en las cálidas noches sevillanas. Seguro que lo hacemos, pienso además que lo necesitamos hacer.

Un fuerte abrazo.

Un beso para Concha.


lunes, 21 de febrero de 2011

De locos, ¿no?



A veces hay comentarios que merecen la pena ser reproducidos y en esta ocasión así lo creo La autora del mismo es: Ángeles García Pórtela; ni que decir tiene que lo hago por si alguno de vosotros no lo conocéis como me ocurría a mi hasta ayer. Me parece muy interesante y coincido plenamente con el contenido de su acertado análisis.

Textualmente:

«Supongamos que el expresidente de Egipto hubiese muerto tan solo un mes antes de ser depuesto. Gran parte de los jefes de Estado de la Tierra acudirían al sepelio, habría luto nacional, las fotos que existían en las tiendas del país ten­drían un lazo negro, el pueblo haría largas colas para darle el último adiós.

Las televisiones mostrarían imágenes de do­lor de la gente corriente, periodistas y políticos se apresurarían a escribir y contar anécdotas que resaltasen su calidad humana, hubiese muerto en el seno de la Internacional Socialista y, por supuesto, desconoceríamos su tremendo capital acumulado, los rapsodas cantarían su lo­gro de conseguir 30 años de paz y estabilidad social, aparecerían montones de artículos acerca del futuro incierto y peligroso que se abriría en el país ante la sucesión.

Ahora, en cambio, se refiere todo el mundo a él como el dictador, probablemente le expropien el patrimonio y hasta puede ser juzgado. Es decir, su pecado no es lo que hizo, sino haber sido derrocado. De locos, ¿no?»



jueves, 17 de febrero de 2011

Residencia Sanitaria General Yagüe de Burgos.


De vez en cuando tengo que pasar consulta médica de una especialidad concreta en la Residencia Sanitaria General Yagüe de Burgos de la sanidad pública de Castilla y León.

Esta semana ha sido. La última vez me llamó la atención, lo guarro, sucio que estaba desde los accesos, la entrada y la planta donde tenía que pasar revisión. Como es natural, las paredes están ahora un poco más desconchadas, con más falta de pintura, las butacas de la sala de espera, sería casi imposible recordar si había alguna que no está rota. Como los asientos están forrados de plástico de ese barato que se pega al culo en los meses de verano, ya se ve por todos los sitios la esponja que lleva dentro. Pero en esto no acaba la historia.

Continúo después de este punto y aparte y debo hacer mención a varias cosas más. La siguiente, es que ahora y por primera vez desde que acudo a ese centro, huele mal. No sé a qué pero en un olor desagradable y como ocurre con los malos olores, pasados unos minutos, nuestro olfato se habitúa a ellos. El capitulo siguiente es el despacho del médico. La puerta llena de faltas de pintura que le da un aspecto lamentable y las paredes del consultorio con la misma sensación de suciedad y dejadez. Todo sucio, todo lamentable, abandono total.

Nada nuevo aunque esta vez peor que la anterior. Pero el colmo de los colmos y que jamás pensé ver en una consulta médica “seria”, fue ver a una señora perfectamente identificada como rumana, ir de asiento en asiento pidiendo dinero para no sé que operación de alguno de sus hijos. Con su inconfundible aspecto, con su cartel y con sus lloriqueos pedigüeños en ese cada día más conocido idioma en España, sin que nadie la dijera nada. Por allí pasaron personal sanitario, trabajadores del centro, todos con sus habituales batas y NINGUNO, le dijo absolutamente nada. Ella no dejó de pedir dinero con ese soniquete insoportable, Supongo que de esa planta iría a otra y después a otra y claro ¿para qué va a pedir en la calle? Mejor está allí con calefacción y a cubierto de la lluvia.

Tercermundismo total y absoluto en ese complejo asistencial de Burgos “Residencia General Yagüe”

El trato médico normal, sin poder objetar nada, bueno, algo sí, correcto y profesional que al final es lo importante, aunque todo forma un conjunto inseparable.

Para otro día dejaré la pésima y mala educación de los médicos cuando te atienden y que consiste en dejarte tres o cuatro veces pora atender chorradas al teléfono. Me parece fatal como me lo parece igualmente que todavía en estos tiempos haya personal sanitario que entre sin más en consulta ajena dando un simple golpe en la puerta mientras con su mano ya está abriéndola y entrando. Es de una falta de respeto al paciente incalificable y de eso, la culpa solamente la tienen los médicos.