sábado, 20 de marzo de 2010

Y la nieve dejó de ser blanca para convertirse en azul.


No entiendo nada. Sigo sin poder comprender a demasiadas personas que hasta hace muy poco tiempo, defendían a capa y espalda una posición sobre un hecho político, social o del índole que fuera y a las pocas horas cambiaron de opinión. ¿Motivo? desde arriba alguien había hecho sonar el toque de arrebato para que todos los fieles seguidores dejaran de ver y creer que la nieve es de color blanco, ya que a partir de ese instante y por decisión del amo, generalmente por motivos electorales, pasaba a ser de color azul. Todos los acólitos se sonrojan de lo torpes que han sido al descubrir que siempre han estado equivocados ya que efectivamente la nieve siempre es y ha sido azul y además, para ellos ese nuevo principio es incuestionable y hay que defenderlo a muerte. ¿Cómo no se habrían dado cuenta antes? Para muchos el presente ha dejado de existir fuera de la obediencia ciega al amo. Para otros, generalmente los mismos, el tiempo pasado tampoco ha existido fuera de las doctrinas del que manda. Misteriosamente se les ha olvidado lo que vivieron cuando todavía no estaban comprometidos y todos al unísono jurarán que han estado equivocados desde siempre y que gracias a su Señor, han dejado atrás sus desconocimientos y errores teniendo claro que en su vida volverán, salvo que se produzca otro toque de silbato, a cuestionarse nada por su cuenta.


Lo mismo ocurre con algunos periodistas. Salvo por seguir manteniendo el pesebre lleno, no es posible que profesionales por el mero hecho de trabajar en uno u otro medio de comunicación, afín o contrario a los que mandan; todo lo que defendieron y creyeron en su día, no sirve para nada y se lanzan a tumba abierta a la nueva misión de ponerse de alfombra para que el “amo” político de turnos pase sobre su cabeza mientras desde el suelo, le ríen las gracias. Es imposible que alguien medianamente inteligente (ese pueda ser el matiz más importante) puede parecerle absolutamente bien TODO, TODO, TODO, lo que hace o dice el que le llena el pesebre o ¿será por eso?


He visto a políticos defender con dos mil argumentos la energía nuclear, por solo citar ejemplo y al poco tiempo los mismos darnos otros dos mil argumentos totalmente contrarios a lo primeros. ¿Por qué? porque desde arriba, llegó no sé qué consigna…¿Dónde quedó su personalidad, su independencia, su libertad, si es que alguna vez la tuvieron?


¿Cómo puede ser posible que todo absolutamente todo lo que dice un líder político esté bien dicho y sea merecedor del aplauso de todos los suyos, al tiempo que todo absolutamente todo lo se dice el de la oposición sea despreciable? O al revés lo mismo, naturalmente. Los que manejan el cotarro, estén en el gobierno u oposición, actúan siempre por intereses electoralistas y no se creen esas bobadas que hacen, aunque las justifiquen cara a la galería; pero lo grave es el grado de inmadurez al que llegan la mayoría de la masa que les acompañan que inmediatamente cambian de parecer, sin cuestionarse absolutamente nada y a partir de ese momento, defienden con su vida (virtualmente hablando) si es preciso, cuanto de nuevo les llegan de sus amos.


¡Qué falta de personalidad! Lo vemos todos los días y lo más esperpéntico y perdonarme que insista, es cuando defienden, como decía antes, lo que hacen cuatro días criticaban. Pero ya se sabe como funciona esto, de repente reciben la inspiración divina del amo-jefe y se transforman en serviciales y dóciles monaguillos. Claro que si les gusta ser siervos…poco o nada se puede hacer.


Deberíamos incluir, de una manera muy especial, en este siniestro juego de la vida política, a esos partidos que hoy firman pactos con unos y mañana con otros y todo dependiendo de lo llena que suene la bolsa. Estos sÍ que saben como nadie vender sus cuerpos (sus votos) a cambios de dineros. Su “honestidad” me recuerda a alguna profesión, no demasiado bien considerada. Claro, que tan indeseables son los que pagan como los que cobran.






8 comentarios:

Anónimo dijo...

Absolutamene phohibido comentar en el blog de la Ramera Catalana
Quedas advertido

Álvaro Tilo dijo...

Anónimo pensasaba eliminar tu entrada, pero como no me mereces ningún respeto no lo hago. La pena es que no sepamos quien eres; aunque si tienes hijos y entran por estas páginas, mejor así. Qué sigan sin saber para no vivir avergonzados, como es y quién es su madre o padre. Deberías pensar en ellos cuando escribes estas infantiladas. Seguro que son más adultos que tú.

Leona catalana dijo...

Ya está esa psicópata desplegando la alfombra antes de que yo llegue... Mira que es ridícula. Infantiloide, cómo dices.

Ten cuidado, Álvaro, anda también con mi nick, avatar y nombre del blog, suplantando mi identidad. Lo usa para insultar y cargarme la culpa a mí.

Sobre tu post, lo has bordado. Es alucinante comprobar la cantidad de inanes que siguen ciegamente órdenes, sin detenerse a pensar por sí mismos.
Aterra constatar la cantidad de amebas que nos rodean. Seres sin cerebro pero con apariencia humana que compran en el supermercado, van al cine, comen, beben y se reproducen.

¿Desde cuando está programado así? ¿O es natural y los espabilados se aprovechan?
No lo sé, pero es inquietante porque cada vez son más.
Al final, los que gozamos de la capacidad de razonar tendremos que escondernos en cuevas, cómo próscritos.

Un cordial saludo, Álvaro.

Álvaro Tilo dijo...

Hola, Leona: Como ya me has advertido creo que no caeré en la trampa si es que intenta suplantarte.

De todo tiene que haber y es mejor, si podemos, pasar de ellas/os. Han pérdido el rumbo y hacen lo que les resulta más fácil, sin darse cuenta de cada día caminan más deprisa, sin rumbo y sin otro horizonte que no sea el de engrosar la cada día más numerosa compañia de personas no aptas para vivir en sociedad.

Coincidimos en el otro asunto; sobre la pérdida de identidad de muchas personas comprometidas en temas políticos. Por los motivos que fueren han perdido su capacidad de valorar libremente las cosas que ven todos los días. Se encargan de hacerlo por ellas.

Afortunadamente también conozco personas comprometidas, no muchas es cierto, que merecen todos los respetos por su honestidad.


Gracias por tu visita.

Un cordial saludo.

Temujin dijo...

Buenos días Álvaro Tilo. Lo que dices no puede estar más cargado de razón.
En este país, que algunos llamamos todavía España, el acomodo al asiento en los políticos es más que vergonzoso. Donde dije digo, digo, diego... y punto.
Nadie asume responsabilidades, nadie dimite aun en casos públicos y vergonzosos.
Las administraciones se duplican y triplican, duplicando y triplicando los problemas de los ciudadanos y aquí nadie parece darse cuenta. Lo que dicen cuando son oposición, se olvida cuando gobiernan, convirtiéndose en una parte más del engranaje de una gigantesca maquina totalmente inoperativa.

Lo de cambiar de opinión, puede no ser malo, cuando es llevado a termino con fines buenos, pero este no es el caso...

Álvaro Tilo dijo...

¿Qué podemos opinar, Temujín, que no nos acabemos de decir? Me temo que muy poco.

Y como muy acertadamente dices, cambiar de opinión es sano si se hace desde el convencimiento en libertad, pero últimamente, parece no estar muy de moda hacerlo así. Priman otros intereses.

Gracias por tu visita.

Un cordial saludo.

KOKYCID dijo...

Entiendo e incluso apruebo que las ideologias hayan muerto (cosa que medeja más tranquilo) y que ahora lo que "pite" sea la economía (cosa que me intranquiliza un poco), pero de ahí a la falta de dignidad de rigor y de coherencia de esta personajes hay un abismo. Y lo digo yo que defiendo que el ir cambiando y modificando las ideas es sintoma de evolución y crecimiento.

Álvaro Tilo dijo...

Koky, pues que sigan evolucionando y cambiando las ideas, siempre que tengan el objetivo final de beneficiar al cada día menos pueblo soberano.

Le economía siempre tiene que pitar la primera, entre otras cosas poque nos permite comer o malcomer todos los días. Lo malo siempre son las personas que hay detrás majeando todo el cotarro, sólo pensando en su plato.

Muy razonable cuanto dices.

Un saludo.