martes, 17 de agosto de 2010

«El Cura Merino»


Uno, que soy yo, aprendiz de casi todo y maestro en nada, en demasiadas ocasiones intento desarrollar, como mejor puedo, las cuatro cosas que sé y que me permiten hacer comentarios sobre los temas de actualidad o de lo que realmente me gusta hablar.

Me gustaría tener una cultura amplia y no tener que recurrir casi siempre a buscar lo que otros escribieron. Pero no es así y habrá que seguir haciéndolo, aunque afortunadamente cada día tengo más claro cuales son las fuentes fiables.

Volviendo un poco en busca de personajes de casa, de nuestra tierra, hay uno singular que merece la pena que hablemos de él. Los que de esto saben y han escrito sobre el «Cura Merino», lo primero que nos recomiendan es que tengamos en cuenta que hubo dos clérigos que coincidieron en el tiempo y además con el mismo sobrenombre.

Los dos además, participaron activamente en la Guerra de la Independencia y dejaron la impronta de aguerridos y valientes luchadores contra los franceses invasores. El final de sus vidas, es lo que más marca la diferencia. Nuestro «Cura Merino» burgalés, murió en el destierro en Francia, siendo capellán en un convento de monjas y «Cura Merino» riojano murió ajusticiado a garrote vil.

Empecemos, si os parece, por decir el nombre de los dos.

Jerónimo Merino Cob, Villoviado (Burgos), 1769 - Alençon, (Francia) 1844), participante destacado en la guerra de independencia y en la primera guerra carlista;

Martín Merino y Gómez, Arnedo (La Rioja), 1789 - Madrid, 1852), activista liberal, conocido por haber llevado a cabo un atentado fallido contra la reina Isabel II en 1852.

Del «Cura Merino» riojano, debemos reconocer su valentía en la guerrilla contra los franceses en tierras sevillanas. Su vida fue muy azarosa y la vivió entre los exilios franceses y España. Al final un atentado fallido contra la reina, fue determinante y supuso el fin a su existencia.

El 2 de Febrero de 1852, consiguió entrar, gracias a su vestimenta de clérigo, en el Palacio Real. Cuando se encontró con la reina Isabel II en una de las galerías del palacio, Merino, extrajo de su sotana un estilete de hoja estrecha y calada, de una cuarta de longitud, comprado en el Rastro años antes, y asestó a la reina una cuchillada en la parte anterior y superior del hipocondrio derecho, rozando el brazo del mismo lado y provocándole una herida de unos 15 milímetros de anchura; el golpe fue amortiguado por el recamado de oro del traje y por las ballenas del corsé de la reina.

Inmediatamente tras el atentado Merino fue detenido por los alabarderos de la Guardia Real sin oponer resistencia; tras un primer interrogatorio en el que confesó haber actuado en solitario y tener intenciones de asesinar al presidente Ramón María Narváez o a la regente María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, esa misma noche fue conducido a la cárcel del Saladero.

El sábado 7 de febrero a las 12 salió de la cárcel del Saladero maniatado, a lomos de burro y vestido con la hopa y el birrete amarillos en dirección al Campo de Guardias, donde se había instalado el patíbulo ante una gran concurrencia de público. De camino al cadalso estuvo sereno, jovial y locuaz Tras una breve espera al pie del cadalso, pues la ejecución debía celebrarse a la misma hora del atentado, fue ejecutado el «Cura Merino» riojano

Pero hoy, hablemos de nuestro héroe burgalés, Jerónimo Merino y hagamos un breve esbozo de su actuación militar.

En 1805, ejerciendo de párroco en su pueblo, pudo apreciar el maltrato que recibía la gente de su pueblo por parte de las tropas francesas; esto le incitó a convertirse en guerrillero.

Durante la guerra de la Independencia contra el ejército napoleónico, se convirtió en uno de los más prestigiosos guerrilleros de la resistencia española. El 9 de junio de 1809, cuando se encontraba con su partida en Tordómar, recibe aviso de la llegada a Lerma en de una patrulla franca procedente de Burgos. Su éxito al asaltar el Palacio Ducal, rindiendo a la guarnición francesa, atrae a sus filas jóvenes estudiantes de la comarca, entre los cuales se encontraba Ramón Santillán.

A partir de julio de 1809, incrementadas sus fuerzas, actúa sobre las comunicaciones Burgos - Valladolid. Así, el 22 de enero de 1810 sorprendió a una división francesa en las inmediaciones de la villa de Dueñas, cayendo en la emboscada sobre 1.500 hombres, logrando evadirse solamente unos 200.

El 10 de julio de 1810, las tropas francesas al mando de Duvernet incendian la villa de Almazán en represalia a la tenaz resistencia, que dentro de sus muros, hizo el guerrillero con 1.600 hombres.

En 1811 funda el Regimiento de Húsares de Burgos en el que participaron entre otros Julián de Pablos y otros jóvenes lermeños como Ramón de Santillán futuro ministro de Hacienda y primer gobernador del Banco de España, y también el de infantería conocido como Regimiento de Arlanza.

Logró audaces victorias en Roa, una de los pocas que efectuó Merino sobre poblaciones ocupadas por los franceses, Quintanar de la Sierra y Hontoria del Pinar. Dio un duro escarmiento a las tropas francesas y vengó en una brillante acción militar a los junteros de Soria que los franceses habían ahorcado y dejados colgados para escarmiento de la población.

Culminó esta etapa de su vida en 1814 alcanzando el cargo de gobernador militar, con grado de general, de la plaza de Burgos y una vez acabada la guerra renunció a sus honores militares y volvió a sus labores de cura de pueblo.

Acabada la guerra, volvió a su ministerio en Villoviado. Sus ideas absolutistas le valieron ser recompensado por Fernando VII a su regreso con una canonjía en Valencia. Durante el Trienio Liberal (1820-1823) retomó la guerrilla, y se enroló en las partidas que marchaban apoyando la invasión de los «Cien Mil Hijos de San Luis» que acabaría con el gobierno liberal. A la muerte de Fernando VII y entrar en conflicto su sucesión, se alistó en el bando también absolutista del pretendiente don Carlos y dirigió el alzamiento carlista en Castilla la Vieja, participando en los sitios de Morella y de Bilbao.

Derrotado el pretendiente Carlos María Isidro de Borbón, se opuso al Convenio de Vergara y habiendo finalizado temporalmente en 1839 la primera guerra carlista en el Norte se exilió en la localidad francesa de Alençon, departamento del Orne, donde residía junto a algunos familiares en el número 10 de la Grande Rue, de la que todos los días salía para atender como capellán las misas en un convento de monjas. Murió en aquella ciudad francesa y su cuerpo descansa entre sus gentes de Lerma.

6 comentarios:

Temujin dijo...

De admirar la postura en contra de los franceses, de repudiar su concepto de Dios, Patria y Rey.
Muchos de estos restaron avances significativos a nuestro país. Demasiados curas y reyes ineptos y retrógrados...
Pero todavia quedan imbeciles, no creas, no se acaban.

Álvaro Tilo dijo...

Al recordar estos temas, Temujin, no suelo buscar las consecuencias de lo que ocurrió o dejó de ocurrir; busco mas bien el recuerdo y admiración por los que nos precedieron en nuestra tierra.

Un cordial saludo.

Anónimo dijo...

Creo que Temujin, tiene poca idea de lo que aquí se trata. Este Cura de Villoviado, los tenía bien puestos, y debajo de su sotana había un hombre. Veo que desconce la zona y sobretodo el momento, no sabe lo que esas personas sufrieron, por esos montes bajos, como el " Risco", que bien he pateado y perdídome con tanta piedra. Este Merino, conocía bien la zona, y el momento. Los franceses tenían poco que hacer, sino era quemar el monte, y alcaldes como el de Móstoles, pues no hubo más que en Móstoles uno y suficiente. Hay mucho imbecil civil y retrógrado viviendo en este siglo que demasiado les respeta. Merino.j.

Temujin dijo...

Una cosa es "dar por culo" al francés, hecho que yo aplaudo. Como aplaudo su táctica, al hallarse en inferioridad de condiciones. Aprovecharon su espacio y sus recursos de forma eficaz e inteligente.No se a que risco que referirás pues la geografía española esta llena de parajes que se denominan Risco de tal o risco de cual.
Critico, su concepto medieval de Dios, Patria y Rey. No más, pero no menos...

Anónimo dijo...

Es facil para nosotros en este siglo XXI, y con la historia ya escrita, hacer de críticos de unos hechos acaecidos a personas pseudo-medievales según alguno. Eso es lo que les libera en su forma de hacer y a la vez les somete en su forma de actuar siguiendo sus principios, ya que aquí en esos momentos desgraciadamente no había llegado la Revolución Francesa, ni los Enciclopedistas.
El Cura Merino, cuando cazaba lo hacía a pie, si iba por el monte.
Sus familiares son algunos oriundos
de Nebreda, y al RISCO que hago referencia, es al que quedaba más próximo a su localidad, Villoviado, el que se encuentra en el triángulo de villoviado, Rabé y Fontioso, lugar éste, donde parece se hizo la primera reunión guerrillera. De todas maneras , me alegra mucho este debate, sus formas, y la preparación de los "tertulianos". Un respetuoso saludo a todos. Merino.j.

El Trasmonte dijo...

pués me ha parecido una historia muy interesante que aporta más argumentos al valor patrimonial de la zona Fontioso-Rabé-Villoviado.

Gracias por compartir, un cordial saludo.