martes, 1 de febrero de 2011

La memoria histórica.


La prestigiosa Fundación Cultural, Profesor Cantera Burgos de Miranda de Ebro, ha preparado una nueva conferencia dentro de sus ciclos habituales. En esta ocasión el título es muy elocuente: «La memoria histórica» El conferenciante será un periodista, nacido por estas tierras, subdirector y responsable de la sección de Opinión de El Mundo. Su nombre: Pedro García Cuartango.

En los programas y junto a la convocatoria, han añadido un adelanto del propio autor, en una especie de sinopsis sobre el tema, que me atrevo a juzgar de interesante ante este importante, trágico y sangriento acontecimiento histórico de España.

Voy a copiar textual e íntegramente el comentario antes mencionada, sin hacer por mi parte y contra mi deseo, el más breve comentario. Si su lectura os merece alguno será estupendo verlos y leerlos en este blog. En esta ocasión me convierto en un lector más y expondré la sensación que me ha producido su lectura.

Pedro García Cuartango, textualmente ha escrito:

«La memoria histórica

La reciente polémica sobre el juez Garzón y la memoria histórica remite a una gran pregunta para la que no tengo respuesta: ¿es posible asumir el pasado y reconciliarse con él sin odios ni venganza?

La Guerra Civil dejó tan profundas heridas en uno y otro bando que no han podido ser cerradas más de 70 años después de su final. Pero creo que ya es demasiado tarde para reabrir una investigación judicial de los hechos, que siempre sería parcial e incompleta por el paso del tiempo y que además, es hoy innecesaria.

No abogo por la impunidad de los crímenes ni intento justificar conductas repulsivas. Lo que sostengo es que es imposible juzgar hoy en los tribunales lo que sucedió en la Guerra Civil desde la óptica de una sociedad que nada tiene que ver con lo que era la España de los años 30.

Creo que los muertos no pueden hablar y que, por ello, es mejor dejar para los historiadores las causas del fracaso de la República y de una guerra civil en la que se alcanzaron cotas de crueldad inimaginables.

A mi abuelo estuvieron a punto de fusilarle en los andenes de la estación de Miranda de Ebro en 1936 porque un sargento nacional atestiguó falsamente que le había visto hacer el saludo comunista en la locomotora. Esta anécdota personal revela la inquina que produjo un conflicto que a menudo se aprovechó para dar rienda suelta a mezquinas venganzas.

Si los republicanos pueden alegar que los nacionalistas saquearon y asesinaron a miles de inocentes en su avance hacia Madrid, los nacionales pueden argumentar con igual razón los crímenes de Paracuellos o las sacas en Barcelona del verano de 1936, donde se produjo una verdadera orgía de terror.

¿Qué queremos juzgar a estas alturas? ¿Los crímenes y abusos de uno de los bandos? ¿De los dos? ¿Quiénes podrían hacer de jueces imparciales? Desde luego no puede ser Garzón, un hombre lleno de resentimiento y ávido de protagonismo. Creo que sería mucho mejor sacar este asunto del debate político y dejar la memoria histórica para los libros si no queremos repetir los errores del pasado. España es un país profundamente cainita y sectario, por lo que agitar el guerracivilismo sólo nos llevará a agudizar las grandes fracturas que ya existen en nuestra sociedad.

Si somos sinceros, tenemos que reconocer que muchos llevamos todavía la carga del odio y el resentimiento generados por aquella tragedia. No podemos ser imparciales y nunca lo seremos. Por eso, es mejor dejar el pasado para los historiadores y no intentar reescribir la Historia, como algunos pretenden ahora»


6 comentarios:

ZáLeZ dijo...

Hola Alvaro:
Me parece de una sensatez total.
Pero puestos en el lado de los que quieren y desean saber de sus antepasados fusilados me parece justo y están en su derecho. Lo absurdo no es buscar el paradero de los que fueron fusilados sino en reabrir heridas y buscar culpaples a estas alturas de la peli, creo que no es un buen camino.
Pero como estamos en democracia personalmente me parece válida la Ley de Memoría Histórica, si eso sirve para que jamás se vuelva a repetir una situación igual (No: a los desmemoriados).
Saludos,

Merino dijo...

A mí no me gusta desenterrar a los muertos, pero quien desee saber donde se encuentran sus familiares que hagan lo que puedan. De acuerdo con Zalez, que sirva para motivar la paz.
La lección; lo malo de las guerras, postguerras, y frutos de la guerra.
Un saludo.

Atapuerques dijo...

Respeto para los que murieron a ambos lados en aquella guerra civil tan absurda. Y justicia para que cada uno entierre a sus muertos.Teniendo presente el pasado creo más conveniente y positivo mirar el futuro.
Saludos

Álvaro Tilo dijo...

Como no podía ser de otra manera, coincido con todos vuestros comentarios. Cada uno ha matizado lo que ha considerado más conveniente, pero al final todos coincidimos en el mismo camino. Hay que seguir para adelante sin olvidar el pasado pero sin producir las divisiones que algunos torpemente, en mi opinión, intentan de nuevo crear.

Creo que Pedro García, va en el mismo sentido que todos nosotros y será muy interesante escucharle el martes próximo.

Recuerdo con nostalgia los primeros años de la transición donde casi todos íbamos de la mano intentando, a pesar de las enormes diferencias que nos separaban, avanzar en beneficio del bien común de todos. Con muchas dificultades se consiguió, al menos en parte, un consenso para avanzar y es precisamente por eso que ahora me repugna que muchas personas no sepan vivir sin enarbolar el estandarte de la crispación.

Nunca conviene olvidar que se puede seguir avanzando desde el difícil entendimiento de un mutuo respeto, pero me temo que hoy resulta mucho más costoso que ayer. Al menos, esa sensación tengo.

Me alegro que todos estemos, como digo al principio, en la misma sintonía y os agradezco mucho vuestro comentarios.

Un cordial saludo.

Temujin dijo...

Tal vez se trata de aprender de estos hechos, de que no se vuelvan a repetir.
Tal vez desenterrando o no, no lo se, pero hacer un pequeño homenaje a las victimas del bando republicano y nacional juntas no estaria mal.
El valle de los Caidos, como homenaje a lo que no debe volver a ocurrir y las banderas juntas como símbolo de unión no seria mala idea.

Álvaro Tilo dijo...

Todo lo que desde el respeto, se hiciera para unir, siempre sería un paso muy importante para mejorar la concordia entre todos. Pero me temo que en estos momentos donde la crispación ha vuelto a repuntar, sería impensable que tus interesantes buenos deseos se pudieran realizar, pero, ¡ojala! estuviera equivocado.

Un cordial saludo.