viernes, 23 de abril de 2010

Simón Bolívar y Burgos



Nunca se ha dado ninguna importancia y seguramente no la tiene, pero tampoco está de más saber un poco más de las gentes que nos precedieron.


Desde otros lugares, cualquier acontecimiento se vive y se explota de manera diferente. Sienten lo suyo con más fuerza y lo aprovechan para acrecentar su egolatría tan peculiar.


Hoy nadie cuestiona que Simón Bolívar Blanco, el Libertador, tiene sus orígenes en el País Vasco, desde donde salió el primero de su estirpe en busca de otra forma diferente de vivir allende mares y llegando hasta Venezuela en 1557. Fue nombrado Procurador, a su llegada, pues no en balde era un hacendado de la época. Siglo y medio después de la llegada de aquel primitivo vasco nació el padre que lo sería a su vez de Simón Bolívar Blanco. Todas sus generaciones habían vivido en medio de nobleza e importantes fortunas.


Nadie cuestiona su importante ascendencia paterna; pero nadie puede tampoco olvidar que Simón Bolívar, tenía una madre, D. ª María Concepción Blanco que igualmente pertenecía a una importante familia y no menos poderosa que la de los Bolívar.


Pero es la gran desconocida; no se habla de ella ni del primer antecesor, Blanco, que llegó a Venezuela, que formó una familia y entre sus descendientes nació ella, la madre del libertador. Este primer antepasado por parte materna del libertador, era burgalés de las tierras de Miranda de Ebro y desde esa ciudad saltó al continente Americano. Casi nadie lo sabe.


Unos explotan muy bien lo poco que tienen y otros por tener demasiado o dejadez no sabemos poner a cada uno en el justo lugar histórico que les corresponde. No es el único caso; hay otro similar en parte; es el de burgalés Juan de Garay, del que otro día podemos hablar.


Pero hablemos un poco más de Bolívar. Solamente un par de apuntes finales.


Simón Bolívar: ¿Héroe o traidor? Está claro que fue ambas cosas dependiendo del lado que estuviera cada uno a quien se le preguntara, como ocurre siempre. El Empecinado, por seguir con parecido ejemplo, ¿Héroe o traidor? Es la misma pregunta y tiene la misma respuesta. Al final el libertador murió solo, abandonado y repudiado por los suyos y el patriota castellano ajusticiado por orden de propio rey a quien tanto y tan bien sirvió en la guerra contra los franceses.


El insigne historiador, Salvador de Madariaga en su época venezolana, escribió la más completa biografía de Simón Bolívar pero cometió el “gravísimo pecado” de hacer público algo que se tenía guardado como el más escondido de los secretos. Por parte de los Bolívar, Simón, era descendiente directo de una mujer africana negra, algo que no pudieron soportar la rancia, clasista y racista alta sociedad caraqueña de los mediados años del siglo XX, que presionaron para que tuviera que salir poco menos que expulsado de Venezuela al tiempo que le declararon persona "non grata".


Sin ningún complejo podemos decir que Simón Bolívar es descendiente directo de burgaleses, aunque me temo que poca o escasa importancia tiene. Todos a la fuerza tenemos unos antepasados, ninguno se libra de ellos y nacer aquí o allí en esta u otra familia es puro azar.


Este tema daba juego para haber hecho un estudio mucho más completo y haber indicado fechas, nombres y más historias de su ajetreada vida política; pero creo que no se trataba de eso.


Termino. Desde una institución cultural de Miranda de Ebro se quisieron hacer unas jornadas sobre este tema, buscando las raices practicamente desaparecidas de aquella ilustre familia, pero el Ayuntamiento nunca quiso colaborar. No llevan bien en esa casa no ser los primeros y únicos protagonistas en todo. Cosas de torpes.



Hasta aquí llegaba mi comentario que escribí en abril de este mismo año.


Con el paso de los meses he observado que personas de los países latinos de América que llegan hasta este modesto blog, lo hacen en su mayoría atraídos, eso deduzco, por el título de Simón Bolívar y sus orígenes, por parte de madre, en las tierras de la provincia de Burgos en la Castilla española. Por ello y por si alguno quiere seguir leyendo más sobre esta circunstancia, me he permitido añadir a partir de hoy, 22 de octubre de 2010, lo publicado sobre este mismo tema por el periódico, Diario de Burgos.


Si a alguno le resulta interesante esta nueva lectura y me quiere dejar algún comentario será un grato motivo de satisfacción. Le leeré y responderé.


Muchas gracias a todos vosotros y mis mejores deseos para los que compartimos una misma lengua y muchas cosas más.


Un cordial saludo desde la ciudad de Miranda de Ebro, en la castellana provincia de Burgos.


Historia / Un mito de la América latina

La sangre burgalesa de Simón Bolívar


El tatarabuelo materno de ‘El Libertador’ nació en Miranda de Ebro y emigró a Caracas en la segunda mitad del siglo XVII • Todos sus descendientes, hasta el revolucionario, pertenecieron a la aristocracia colonial.


Simón Bolívar nació en Caracas en 1783 y murió en Santa Marta en 1830 sin poder cumplir su sueño de una América unida.


diariodeburgos.es

R. Pérez Barredo / Burgos


Cuando José Palacios Sojo y Ortiz de Zárate llegó a Caracas, ésta era una ciudad en plena expansión, caótica en su entramado urbano, exuberante en su vegetación de acacias, tamarindos y guayabas que acariciaban con su esplendor verde los rojos tejados de las casas; una ciudad joven y altiva a pesar de vivir amenazada por los corsarios que surcaban el Caribe y que cada cierto tiempo trataban de expoliarla. Se estaba construyendo la Catedral, y cada día se llegaban hasta allí forasteros con el deseo de labrarse un porvenir, amenazado por el soterrado enfrentamiento que ya empezaban a mantener españoles y criollos por las diferentes cotas de poder.


Palacios había nacido en Miranda de Ebro de una familia oriunda de Berberana (ambas localidades de la provincia de Burgos) en 1647 y se había casado en 1686 con María Isabel Gedler, una caraqueña de buena familia. En sus primeros años, e impulsado por el sobresaliente patrimonio conseguido por su familia en tierras burgalesas, hizo más dinero, lo que también se tradujo en poder, llegando a ser alcalde y contador general de Caracas.


A su muerte, acaecida en 1703, su apellido era uno de los más importantes de la aristocracia colonial. Su primogénito, Feliciano de Palacios Sojo y Gedler, nacido en 1689 en Caracas, fue también alcalde y procurador general. De su matrimonio en segundas nupcias con la caraqueña Isabel María Gil de Arratia nació un niño, llamado también Feliciano, y también con los años regidor de la ciudad venezolana, lo que demuestra el poder de las familias de origen español establecidas en la ciudad. Así, los Palacios representaban a la perfección esa aristocracia elitista que se ganó su privilegiada posición haciendo favores a la Corona, si bien pocas generaciones más tarde sería ésta la que promovería y protagonizaría los primeros movimientos para la emancipación.


Así, ese segundo Feliciano Palacios tuvo varios hijos. El cuarto fue una niña: María Concepción Palacios y Blanco, nacida el 9 de diciembre de 1758 en Caracas y casada en la misma ciudad en 1773 con Juan Vicente Bolívar, otro aristócrata caraqueño treinta años mayor que ella y cuya familia descendía del País Vasco. Diez años después del enlace, en la medianoche del 24 de julio, vino al mundo el cuarto hijo de ese matrimonio, al que llamaron Simón José Antonio de la Santísima Trinidad, y que la historia conoce con el nombre Simón Bolívar, El Libertador de América de Sur.


Simón quedó huérfano de padre con tres años y de madre con nueve. Criado con su abuelo materno y con dos de sus tíos, pronto se convirtió en pupilo de Simón Rodríguez, educador y filósofo influenciado por Rousseau, quien terminó siendo un influjo y un referente esencial para el joven Bolívar, quien le estimó hasta su muerte. (Años más tarde, en plena liberación del continente, le escribiría una hermosa epístola: «Usted formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso»). ¿Cómo era aquel joven caraqueño nacido en el seno de una de las más ricas familias de la oligarquía venezolana y, sobre todo, cómo forjó su carácter rebelde para acabar convirtiéndose en uno de los líderes del independentismo suramericano? El médico e historiador venezolano Mauro Torres, en su Moderna biografía de Simón Bolívar (Ecoe Ediciones, 1999), desarrolla una teoría vinculada a los orígenes familiares del visionario emancipador.

La rama de los Palacios

Así, sostiene que la rama materna de Bolívar, los Palacios, tenía un marcado carácter sedentario y pragmático, nada dado a alharacas aventureras, muy imbricado en la personalidad del futuro Libertador en sus primeros años. «Los Palacios eran pragmáticos, obsesionados con los intereses económicos (...) Las primeras cartas de Bolívar llevan la impronta de la sequedad de los Palacios, que va al grano, y el grano son los negocios y los intereses en los negocios comerciales. Por lo que se observa más tarde, no era éste un realismo estrecho, sino trascendente a las grandes cosas, siempre que Bolívar fue realista y no se dejó avasallar por sus vuelos fantásticos. No nos cabe duda de que por esta línea materna de los Palacios -la originaria de la provincia de Burgos en España-, le llegaron a Simón Bolívar sus dominantes genes sedentarios (...) El sedentario es práctico, trabajador, acumulador, ahorrativo, previsor, metódico, defensor de sus intereses, el típico burgués. Esto eran los Palacios por tradición».


Sin embargo, por la rama paterna, los Bolívar, Simón poseía también un carácter ardiente y nómada, que fue el que se impuso finalmente. Esa personalidad arrolladora, impulsiva y apasionada que desarrolló no sólo en aventura de la insurrección y en la guerra, sino también en las relaciones amorosas, que fueron incontables en su vida. «Había una tremenda lucha entre lo sedentario y lo hiperactivo y violento en Bolívar y, a la postre, como era de suponer, triunfó lo nómada en el vértigo de la guerra», escribe Mauro Torres. El propio Simón Bolívar declararía en más de una ocasión: «Soy el genio de la tempestad».

Adalid de la independencia

Y así fue: Simón Bolívar lo fió todo por un sueño. Con 16 años realizó su primer viaje a España. En la capital del Reino entró en contacto con el sabio ilustrador Marqués de Ustáriz, que se convirtió en su tutor durante varios meses, hasta que Bolívar decidió instalarse en Bilbao, donde estudió francés. Hechizado por Napoleón Bonaparte, en 1802 viajó al país vecino, quedando prendado de la ciudad de París. En mayo de ese mismo año, en el Palacio del Duque de Frías de Madrid, se casó con María Teresa Rodríguez del Toro, aristócrata española con ancestros venezolanos de quien se había enamorado al poco de llegar a España. En el mes de julio, el joven matrimonio marchó hacia Venezuela. Bolívar, que aún tenía apagado el genio levantisco, se dedicó a cuidar de su rica hacienda. Aquella tranquila felicidad no duraría demasiado: víctima de unas fiebres terribles, posiblemente de paludismo, María Teresa falleció en Caracas en enero de 1803.


Hundido, Bolívar trató de conjurar su dolor viajando: regresó a España y a Francia, donde presenció la coronación como emperador de Napoleón, y a Italia. Allí, en el Monte Sacro de Roma un día de agosto de 1805, realizó su famoso juramento siendo testigo su viejo maestro Simón Rodríguez: «Juro por el Dios de mis padres; juro por ellos; juro por mi honor y juro por mi Patria, que no daré descanso a mi brazo, ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español!». Con esa idea en mente, e iniciado ya en la masonería, recorrió varias regiones de Estados Unidos antes de regresar a Caracas en junio de 1807. Desde su ciudad natal asistió con alegría a los acontecimientos que pronto se precipitaban en España con la Guerra de Independencia que la metrópoli se vio obligada a mantener con las tropas invasoras de Napoleón. Bolívar creyó que era un momento propicio para levantarse en armas.


Tras meses de conspiraciones, el 19 de abril de 1810 se produjo en Caracas un movimiento revolucionario que ha sido considerado el primer paso en la lucha por la independencia de América del Sur. Bolívar fue entonces comisionado a Londres, de donde regresó con las ideas todavía más claras y con varias alianzas. Sólo un año más tarde, ante la Sociedad Patriótica de Caracas abogó por la independencia, que fue proclamada el 5 de julio de 1811. Con el grado de coronel, Bolívar se incorporó inmediatamente al ejército, pero fue traicionado, exiliándose en Cartagena de Indias, donde escribió su Memoria dirigida a los ciudadanos de la Nueva Granada por un caraqueño, texto que define sus ideas y principios.


A partir de entonces, entró como un torbellino en la acción bélica. Sus conquistas y victorias comenzaron a ser inapelables. Y nació el mito. Bolívar fue aclamado en Caracas como capitán general y Libertador en 1813; liberada Venezuela, fue elegido su presidente en 1819; ese mismo año liberó Nueva Granada y creó la República de Colombia, siendo elegido presidente por el congreso; se exilió en Jamaica para regresar poco después y, en 1824, ayudar a liberar el Perú. A finales de ese año, queda liberada toda la América española. En febrero de 1825, ante el congreso de Perú, renuncia a todos los poderes que le habían sido conferidos y marchó al llamado Alto Perú, cuyas tierras fueron convertidas en una nación que llevó su nombre: República Bolívar, la actual Bolivia. Sin embargo, su sueño de una América liberada unida se reveló una utopía: las ambiciones de poder provocaron rupturas y en un ambiente constante de tensión y enfrentamientos, aquel ideal fue haciéndose pedazos.


Enfermo y exhausto, en 1830 renunció en Bogotá a la presidencia de Colombia e inició su último viaje siguiendo el río Magdalena. Su intención era marcharse a Europa, pero la muerte le sorprendió en Santa Marta, en la quinta de San Pedro Alejandrino. Simón Bolívar murió solo, abandonado y traicionado por casi todos, siendo consciente de que se llevaba al otro mundo, aunque nadie entonces lo supiera y a él no le consolara, el equipaje eterno de la gloria.


Él, que había sido un Dios sobre la tierra, no pudo consumar su aspiración de unir a los pueblos latinoamericanos. Dicen que postrado en la cama, cuando ya se adentraba en las tinieblas definitivas, exclamó con desesperación: «¡Cómo voy a salir de este laberinto!».



11 comentarios:

Mª Ángeles dijo...

Eres como un libro de historia ambulante. Así da gusto aprender.
Saludos

Temujin dijo...

Lo de mensopreciar a nuestra Historia es gran responsabilidad nuestra. Hoy he estado en el monasterio de San Pedro de Arlanza y es vergonzoso su estado. Las autoridades competentes, no han hecho nada en los últimos 22 años...y así nos va. Si estuviese n bayadoliz quiza hubiera sido otra cosa...no digo si fuese catalán o vasco..

Leona catalana dijo...

He de rebuscar en mi biblioteca cierto libro -leído tropecientas veces-, que habla de la fundación de Caracas y la ascendencia real del apellido Blanco. Es muy interesante.

Un cordial saludo, Álvaro.

Álvaro Tilo dijo...

Hola, Mª Ángeles: Gracias por esas cosas que dices; pero sólo soy una persona que de vez en cuando me gusta leer Historia y si encuentro algo interesante contarlo por aquí.

Gracias por tu visita. Un cordial saludo.

Álvaro Tilo dijo...

Hola Temujin:

Que duda cabe que la responsabilidad es nuestra, pero seamos relativamente benevolentes. El 60% del Patrimonio Artístico Cultural Español se encuentra en nuestra tierra y puedo entender en parte, que no se pueda llegar a todos los sitios. En ninguna otra parte de España podrían haber hecho las impresionantes exposiciones de las “Las Edades del Hombre”

La última vez que pasé por San Pedro de Arlanza de regreso de Silos y Covarrubias, hará unos dos años, si es cierto que seguían las obras que las vi empezar hace una eternidad y que apenas se había restaurado nada. Este Monasterio tan importante en la vida de Castilla y de nuestro primer gran castellano, Fernán González, merece mejor suerte, más dedicación y apoyo.

Respecto a las ayudas que se reciben de los gobiernos centrales, estoy seguro recordarás que hace ya bastantes años, coincidió en el tiempo la destrucción por incendio del Liceo de Barcelona y el inminente peligro de las agujas de la Catedral de Burgos. Entonces como ahora, desde el gobierno de Felipe González, se designó importantísimas sumas de dinero público para la restauración del Liceo que es una institución privada a la que solamente tienen acceso las personas con un nivel adquisitivo a partir de mediano alto y dio algunas migajas para una catedral, Patrimonio de la Humanidad. Fue tan indignante la posición del gobierno central que desde la propia Cataluña se organizó a modo de desagravio y solidaridad, un magno concierto con orfeón y orquesta catalana en la Catedral de Burgos que contó la presencia de la Reina Sofía y la retrasmisión en directo por TV, lo que supuso una inyección muy importante para la restauración.

Ahora lo mismo, hay dinero para despilfarrar en todas las chorradas imaginables, para tener soldados en no sé cuantas partes del mundo, para que viven de puta madre miles de liberados sindicalistas y prefiero no seguir y no hay ayudas para estos menesteres culturales, que son patrocinio de todos. ¡Ah! y qué la Junta de C y L no se sienta exenta de responsabilidad. Lo de despilfarradores también va por ellos.

Un cordial saludo.

Álvaro Tilo dijo...

Hola Leona: Cuando encuentres después de bien rebuscar, ya nos dirás el título de ese libro. Seguro qué será muy interesante como bien comentas. Lo buscaré en la biblioteca pública.

Un cordial saludo.

dauer dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Leona catalana dijo...

Hola, Álvaro.

La novela se llama Los Amos del Valle, de Francisco Herrera Luque.

Mezcla personajes de ficción con históricos, hechos reales con imaginarios y abarca desde la conquista del Valle de Caracas hasta el bautizo de Simón Bolivar en la Catedral de Caracas.

El apellido Blanco parece ser que se debe al White inglés, un militar británico que metió su "cosa" donde no debía y acabó españolizando su apellido.

Te aconsejo su lectura, es interesantísima.

Oye, ¿te interesa el tema de la masoneria? Tengo un blog para comentar la última novela de Dan Brown El Símbolo Perdido.

Un cordial saludo.

Temujin dijo...

¿que blog es ese?

Leona catalana dijo...

Este, Temujin:

http://sim-bolo.blogspot.com/

De momento tenemos problemas con los comentarios fuera de la página principal. Cosas de Jesús, que es quien ha abierto el blog y siempre quiere hacer cosas distintas :(

Pero bueno, cómo de momento nadie se ha leído el libro aún, je je je...
En la página principal sí se puede comentar y quien esté dispuesto a participar puede pedirnos una invitación para poder publicar.

El tema no tiene desperdicio porque la masoneria anda desatada.

Álvaro Tilo dijo...

Gracias, Leona, por tu comentario. No había vuelto a esta parte y desconocía tu información sobre el libro que habíamos comentado.

Lo intentaré buscar en la biblioteca.

Respecto al apellido Blanco, me quedaría que es de los muchos de oficios, profesiones, colores, nombres de ciudades, etc. etc. que adoptaron los judíos conversos españoles para no ser expulsados.

Iré al blog que nos comentas sobre la masonería. Es un tema muy interesante.

Gracias por tu información.

Un cordial saludo.