martes, 28 de septiembre de 2010

El Rey Almutamid.


Esta noche hemos quedado el grupo de amigos en vernos en nuestro viejo molino. Allí hablaremos de la esperpéntica huelga de mañana que llega por lo menos con dos años de retraso y que ahora está totalmente descafeinada. Es un guiño a la galería, sin sentido y sin razón. Ninguno de nosotros pensamos participar e intentaremos trabajar mientras los “democráticos y nunca violentos” piquetes informativos de UGT y CCOO nos dejen. No van a conseguir otra cosa que ahondar más todavía el enorme tajo que les separa de la sociedad. Su desprestigio no puede ser mayor. Así que ellos se lo guisen y se lo coman con su amo el Sr. Zapatero y demás acólitos palmeros.

Propondré que nos olvidemos del tema de mañana y nos vayamos hasta Sevilla, como ya lo hicimos en otra ocasión, par hablar del rey Almutamid, el aliado de Alfonso VI y amigo de nuestro Rodrigo Díaz de Vivar. Hay un bellísimo poema de la última noche de Almutamid, el rey poeta sevillano que espero os guste a vosotras mis buenas amigas y buenos amigos blogueros al igual que a los que físicamente nos reunamos este tarde noche.

La autora del poema es…

Fanny Rubio, andaluza, profesora de Universidad, escritora, poeta; es la autora de este bello poema dedicado a Almutamid, el rey poeta de Sevilla que murió en el destierro en El Magreb después de haber sido derrotado por el emir Yusuf. Lo tuvo todo y todo lo perdió. Seguro que nunca pudo olvidar a Sevilla ni a las fuentes de su Alcazar, allí donde un amanecer, víspera de la gran batalla, soñó con manzanas blancas.

El Rey Almutamid

Soñaba en su lecho el rey,
soñaba de madrugada
que entre las ondas del río
buscaba manzanas blancas.

Y el rey Almutamid en
su sueño contemplaba la
dulce fruta de nieve
que en los espejos temblaba.

Noche de miedo en Sevilla,
víspera de la batalla.

En Sevilla, Almutamid
abrió los ojos al alba
cuando el sol enrojecía
en la ventana más alta.

Y ni el amanecer halló
ni arrayán bajo la almohada
ni del agua el dulce nido
donde vio manzanas blancas.

Noche de miedo en Sevilla,
víspera de la batalla


Por si a alguno os apetece escuchar, he su subido un video con la canción compuesta por mi admirado Paco Ibáñez y que compuso sobre este poema.


6 comentarios:

Temujin dijo...

Eso le paso por pedir auxilio a quien no debía...Los almohades eran los antiguos talibanes, no tenian nada que ver con la poblacion de Andalucia y el resto de España, que aunque musulmana era más tolerante, pudiera ser que debido a las comodidades...

Álvaro Tilo dijo...

Como bien dices, Temujin, eso le pasó por hacer lo que comentas aunque siglos antes había ocurrido algo similar pero más grave y fue cuando algunos visigodos pidieron ayuda a los moros, estos no se lo pensaron, cruzaron el estrecho y se quedaron al menos durante ocho siglos.

Pero ¡cuidado! con la invasión actual muchos siglos después. Ya dijo Gadafi que la de ahora no era con armas, era a través del vientre de las mujeres árabes.

Un cordial saludo

Atapuerques dijo...

Pero les volverá a pasar, Alvaro. Nos invadirán y en lugar de luchar y trabajar, se dedicarán a sus rezos, sus huries, sus harenes, sus conspiraciones, sus poesías y a escuchar el ruido del agua en sus patios andaluces, mientras un feroz guerrero con una espada, que ya no se llamará Campeador, les expulsará a las tierras de donde nunca debieron de salir.

Un saludo

Temujin dijo...

Se les expulsará cristianamente es decir a hostias...(con perdón)

Álvaro Tilo dijo...

Atapuerqués, lo que dices está muy bien, pero ahí tienes a la moras empezando a parir con 15 años y no parando hasta que tiene 6 ó 7 hijos. Los USA jamás pensaron que la población negra fuera a ser más numrosa que la blanca y ya ves...

¿Quién de nosotros somos capaces de ver un futuro medianamente halagüeño? Yo desde luego que no y Campeadores de momento...me temo que ni están ni se les espera.

Eso sí, en la nueva España, todo son derechos para los extranjeros, ningún deber.

Habrá que confiar, pero... ¿ en qué o en quienes ? digo yo.

Un cordial saludo.

Álvaro Tilo dijo...

Temujín, ¿Cuándo empezamos? Mejor hoy que mañana.